transparencyEl informe de la asociación Transparencia Internacional en el que el Gobierno Vasco destaca como una de las instituciones menos transparentes ha causado escozor en Lakua. Prueba de ello es que, en una respuesta en la web Irekia, un portavoz del Ejecutivo de Vitoria acusa a la organización autora del estudio de establecer criterios “arbitrarios” e incluso de no proporcionar datos reales.

Lo cierto es que el estudio deja en muy mal lugar al Gobierno Vasco: en la cola en todos los criterios e incluso en último lugar en alguno de ellos, como el de transparencia económico-financiera. Comunidades como Andalucía o Extremadura, que no suelen liderar ningún ránking positivo, figuran en cabeza hasta en tres de las cinco clasificaciones.

¿Somos realmente los menos transparentes? Yo lo dudo mucho, porque conozco personalmente otras comunidades donde la corrupción campa a sus anchas. Además, tenemos más medios económicos y mayor nivel educativo, con lo que por lógica, deberíamos figurar en las posiciones de cabeza, cosa que el portavoz del Gobierno que habla en Irekia parece dar a entender que sucederá en el futuro.

¿Qué ha ocurrido entonces? Este es mi diagnóstico:
- Que efectivamente hay datos que no figuran en las webs del Gobierno Vasco porque dependen de las diputaciones forales. Esto podría ser un fallo de metodología por parte de Transparencia Internacional.
- Que el responsable de tramitar la respuesta a Transparencia Internacional no se lo tomó suficientemente en serio o lo hizo con criterios exclusivamente “técnicos”, sin pensar en las consecuencias que podía tener cara a la imagen del Ejecutivo.
- Que el Gobierno Vasco actual ha hecho un esfuerzo en “vender” transparencia y no tanto en hacerla realidad. Buena prueba de ello es lo que ha sucedido con Irekia, cuyo acto de presentación costó más que el propio proyecto en sí. Afortunadamente, en los últimos meses veo que se está cambiando esta tendencia y se está haciendo un esfuerzo mejor dirigido.
- Que la percepción de la transparencia no es la misma en Lakua que en la ciudadanía en general. Esto lo vengo observando últimamente con lo que sucede en el Parlamento Vasco, como ya he denunciado varias veces.
- Que las webs del Gobierno Vasco son muy complejas, tanto que muchas cosas no se encuentran con facilidad. Esto lo reconoce el portavoz a través de Irekia cuando dice que “muchos de los datos solicitados por Transparencia.org ya se ofrecen en los sitios web y otros pueden ser atendidos cruzando datos que son públicos en las diferentes webs departamentales”.

En fin, que hay mucho trabajo por hacer. Lo único que puedo sugerir desde ya es que miremos hacia adelante (y menos al ombligo), escuchemos a todos los que tengan algo que decir (escucha activa se llama esto últimamente) y busquemos fórmulas para reducir el lío administrativo en el que se ha convertido Euskadi.

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