Euskadi continúa sin crear el marco reglamentario adecuado para la promoción y el desarrollo de los business angels y sus redes, a pesar de que el pasado mes de abril se admitió una proposición no de norma impulsada por el Grupo Popular en las Juntas Generales de Bizkaia.
El término business angel no es un concepto nuevo. En los inicios de Silicon Valley, allá por los años 30, el entonces decano del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Stanford, Frederick Terman, dejó 500 dólares a dos de sus licenciados, Hill Hewlett y Fred Packard, a fin de que pudiesen desarrollar su proyecto empresarial, que con el paso del tiempo se convertiría en una de las industrias de referencia mundial en industria electrónica: Hewlett Packard. La esencia no ha cambiado. Un ángel de los negocios es un particular (ya sea empresario, directivo de empresa, ahorrador o empresario con éxito) solvente, desde el punto de vista financiero, que a título privado aporta capital inteligente (es decir, su capital, sus conocimientos técnicos y su red de contactos personales).
La financiación es el mayor problema que se encuentran las personas emprendedoras al inicio de su actividad empresarial. El alto riesgo que suponen estas iniciativas empresariales y las pocas garantías patrimoniales ofrecidas a las entidades financieras complican en gran medida el lanzamiento de proyectos empresariales, en muchos casos con un componente de innovación importante.
Galicia, Cataluña, Baleares, Madrid han apostado de una forma decidida por la creación de agrupaciones de inversores privados (redes de business angels) que tienen como objetivo común la toma de participación en nuevos proyectos empresariales. Están redes suelen formar parte de la red española de business angels y de la red europea de business angels.
El concepto de redes surge de la necesidad de esos inversores privados de encontrar un canal donde poder evaluar proyectos de inversión, y a su vez, de compartir experiencias y profesionalizar esa actividad. Así pues, las redes de business angels se constituyen como punto de encuentro entre inversores y emprendedores.
La captación de proyectos empresariales se realiza a través de universidades, escuelas de negocios, viveros de empresas, parques tecnológicos y consultorías.
Estos proyectos son analizados y validados, y se descartan de la red aquéllos que no son susceptibles de recibir financiación en capital. Por otro lado, se tienen que identificar business angels potenciales que tengan la capacidad y sobre todo la expectativa de invertir en proyectos empresariales con un nivel de riesgo elevado. Una vez se han identificado estos business angels a través de patronales empresariales, cámaras de comercio, consultorías y otros círculos económicos, también se sigue un proceso para identificar las expectativas de inversión de cada uno.
Euskadi no puede seguir quedándose atrás en la promoción de estas figuras empresariales y debe ser la administración pública la que impulse e incentive la creación de redes privadas, que serán el motor de financiación de proyectos generadores de riqueza a medio y largo plazo.


De acuerdo en que no debe de quedarse atrás Euskadi en este tema, pero para ello no creo necesario ni oportuno que la administración lo impulse e incentive.
Ya veo otro ente con decenas de funcionarios “impulsando” estas redes pero hacia abajo ya que el dinero se destinaría a pagar sus nóminas y no al objetivo de promoción.
La actividad privada debe hacerlo.
Chema, cuando hablo de “que la administración debe ser la que impulse e incentive la creación de redes privadas, que serán el motor de financiación de proyectos generadores de riqueza a medio y largo plazo” me refiero a potenciar la iniciativa privada a través de programas específicos, medidas fiscales sobre los beneficios y apoyo en la divulgación de estos agentes.
Por supuesto la administración no debe crear más estructura propia para dar este tipo de servicios.
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