En este blog hemos destacado varios casos de empresas que innovan en diferentes ámbitos, pero creo que nunca habíamos mostrado uno de lo contrario. Hete aquí que el otro día estuve visitando el Museo del Licor de Amurrio, enclavado en la firma Destilerías Acha, un ejemplo clarísimo de lo que ocurre cuando una compañía deja de mirar hacia el futuro y se queda anclada en el pasado.
Se trata de una de las empresas más antiguas de Euskadi. La fundó el francés Paul Pomes en 1831 y en 1884 se trasladó a su actual ubicación en Amurrio. Su especialidad siempre han sido los aguardientes y licores de la mano especialmente de un tal Manuel Acha Barañano y sus hijos, que terminarían dando nombre a la compañía e incluso a un pacharán, el Atxa.



Sus descendientes siguen siendo propietarios de la firma, pero no mantienen el brío del pasado. Ni hacen publicidad, ni crean nuevos licores y, como no puede ser de otra manera, las ventas se van reduciendo. Hasta el punto de que lo que otrora fuera la principal fábrica de Amurrio hoy apenas da empleo a cuatro personas.
Y estamos hablando de una de las empresas pioneras en Euskadi en exportaciones y en eso que hoy se denomina marketing. Vendía sus vinos y licores por toda Europa. También innovó en producción, comprando en 1892 los primeros alambiques de cobre de España. La producción hoy sigue siendo artesanal pero ha perdido todo el brío comercial. Sus anuncios figuraban entre los mejores de los años cincuenta y sesenta.
Llegó incluso a patrocinar un equipo ciclista, el Karpy, una acción promocional que sólo hoy parecen haber visto con claridad las grandes marcas internacionales. Es precisamente el Karpy, hecho con peladuras de naranjas, quien hizo de oro a la familia. Manuel Acha hoy apenas produce 400.000 botellas al año, con una facturación de 1,5 millones de euros. ¿Oportunidad perdida? Quizás no, si la empresa la cogiera alguien con mayor capacidad de innovación para volver a lanzar nuevas bebidas y hacer el ruido necesario.


Hay un precioso anuncio de Destilerías Acha sobre azulejo en la estación de Bidebieta, en Basauri. Es antiquísimo: el número de Tfno sólo tiene 5 números. Desaparecerá en los próximos años, por la renovación de la zona de Pozokoetxe y San Fausto, y es una pena. No sabía que existía aún esta destilería.
José Antonio:
Creo que no tienes suficiente información sobre la empresa.
Te invito a que te pongas en contacto con ellos para que te den detalles.
Es cierto que durante años la empresa estuvo en decadencia, pero desde hace ya unos años un tataranieto de Manuel Acha se ha hecho cargo de la empresa y la está sacando adelante, tanto en el mercado nacional como en exportación.
Sí están creando nuevos productos, te invito a que revises su página web http://www.destileriasacha.com y consultes las gamas VDK, WSK, Ronny, …, se ha rediseñado la imagen de la marca, y las botellas de productos emblemáticos como el Karpy o el pacharán Sierra de Orduña. Incluso han lanzado una ginebra premium bajo la marca K-25 que está compitiendo con las mejores internacionales, como puedes ver en la mención de este conocido blog de gastronomía http://www.cucharete.com/index.php/2010/06/21/restaurante-miyama-madrid/
Es una lástima que la imagen del museo que trata de honrar la historia de la empresa no sea capaz de transmitir los esfuerzos que la empresa está haciendo para adaptarse a los nuevos tiempos, innovar y seguir compitiendo.
Recientemente hasta ha abierto una página en Facebook para poco a poco, adaptarse a los nuevos medios.
He visitado el museo y no comparto la opinion con el texto. Para mi la empresa ha creado y esta creando nuevos licores que cada vez son mas conocidos. A lo mejor, no son tan conocidos como el licor Karpy pero este sin duda es y sera el emblema da la fabrica durante su existencia ( que por cierto espero que sea muy larga).
Por mi parte invitar a todo el mundo a que comprube por si mismo los sentimientos que transmite una visita por una empresa que pasa de los 175 años de experiencia.
en fin…