avalesEstos días he escuchado a varios empresarios vascos quejarse de que habían pedido, sin éxito y después de esperar durante casi un año, financiación en el marco de las líneas abiertas por el Gobierno Vasco. Estas impresiones coinciden con las advertencias lanzadas desde la Cámara de Gipuzkoa de que las pymes no están recibiendo el dinero que se supone que les debería llegar, pese a que el Gobierno Vasco reservó 500 millones de euros para ello.

Hay un dato concluyente: en el segundo trimestre los créditos concedidos a las empresas guipuzcoanas cayeron un 0,8%. Y es la primera vez que ocurre algo parecido desde la crisis de principios de los noventa, pese a la apertura de líneas de financiación por parte de las administraciones central y vasca.

La Consejería de Industria va a poner en marcha ahora un programa de asesoramiento financiero subvencionado. Pero esto no va a solucionar el problema de las negativas o de la lentitud con la que las sociedades de garantía recíproca, que intermedian entre la ayuda pública y las empresas, responden a las solicitudes que les llegan.

Así, Elkargi reconocía recientemente haber aprobado créditos por valor 324 millones de euros en lo que va de año. Oinarri, por su parte, ha triplicado los préstamos formalizados hasta llegar a los 124,1 millones de euros. Pero lo que no consigo entender es por qué Elkargi ha denegado el 24% de las solicitudes planteadas, pese a que quien actúa como avalista es, en teoría, el Gobierno Vasco.

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