Uno de los principales clientes de Mistral abandona sus modelos de IA y apuesta, como Multiverse, por alternativas chinas

El buscador alemán Ecosia ha decidido prescindir de los modelos de inteligencia artificial de la francesa Mistral, una de las grandes apuestas europeas para competir con las tecnológicas estadounidenses y chinas. La compañía considera que su proveedor se ha quedado rezagado tecnológicamente y ha optado por utilizar modelos abiertos, entre ellos los desarrollados por empresas chinas como Alibaba, Zhipu AI y Moonshot AI. La decisión coincide con la estrategia de la startup donostiarra Multiverse Computing, que también apuesta por aprovechar modelos de terceros en lugar de desarrollarlos desde cero.

La decisión de Ecosia resulta especialmente significativa porque había sustituido a OpenAI por Mistral apenas cinco meses antes, en mayo de 2026. Su fundador y consejero delegado, Christian Kroll, ha explicado a Politico que los modelos de la empresa francesa presentan problemas de calidad y que sus servidores no siempre han sido capaces de atender la demanda. Según sus cálculos, el cambio de proveedor ha permitido reducir aproximadamente a la mitad los costes, al tiempo que mejora el rendimiento. No obstante, la compañía no ha publicado datos comparables que permitan verificar estas afirmaciones.

Ecosia es un buscador con sede en Berlín que se presenta como una alternativa a Google comprometida con la sostenibilidad ambiental. Entre sus usuarios figuran organismos públicos alemanes y británicos, lo que convierte su decisión en un revés para Mistral, que ha hecho de la soberanía tecnológica europea uno de sus principales argumentos comerciales.

El nuevo planteamiento de Ecosia consiste en utilizar modelos cuyos parámetros pueden descargarse y ejecutarse en infraestructuras propias o de proveedores especializados. Entre ellos se encuentran Qwen, de Alibaba; GLM, de Zhipu AI; y Kimi, de Moonshot AI. La compañía recurre para ello a la plataforma alemana Melious, de manera que utilizar tecnología desarrollada en China no implica necesariamente enviar los datos de los usuarios a servidores chinos.

Esta distinción es importante para entender el debate sobre la soberanía tecnológica. Una empresa europea puede controlar dónde se ejecutan los modelos, qué información procesan y cómo se adaptan a sus necesidades, aunque el desarrollo original haya tenido lugar fuera de Europa. Eso no elimina la dependencia tecnológica, pero la sitúa en un plano diferente al de los servicios cerrados gestionados íntegramente por sus fabricantes.

La estrategia tiene un paralelismo directo con la que está desarrollando Multiverse Computing. La empresa donostiarra, especializada en reducir el tamaño y los costes de ejecución de modelos de inteligencia artificial mediante su tecnología CompactifAI, ha trabajado precisamente con algunos de los modelos chinos que ahora interesan a Ecosia.

En septiembre presentó Quasar 438B, una versión comprimida y adaptada a tareas de programación del modelo GLM-5.2, desarrollado por la china Z.ai. Multiverse ha explicado que redujo de 265 a 148 el número de expertos por capa del modelo original y aplicó técnicas adicionales de optimización para disminuir los recursos necesarios para ejecutarlo. Además, eliminó características «culturales» chinas que podían no ser apropiadas para un modelo europeo.

La diferencia es que Ecosia utiliza modelos abiertos para prestar servicios de búsqueda, mientras que Multiverse desarrolla tecnología para optimizarlos y comercializar versiones más eficientes. Ambas estrategias parten, sin embargo, de una misma premisa económica: Europa puede desarrollar negocios de inteligencia artificial aprovechando modelos creados en otros países, sin asumir necesariamente los enormes costes de entrenarlos desde cero.

Esto no significa que Multiverse haya establecido una alianza con Ecosia, ni que ambas compañías utilicen exactamente los mismos modelos. Pero sí demuestra que la decisión del buscador alemán encaja con una tendencia de la que la empresa donostiarra intenta beneficiarse.

Mistral, por su parte, no comparte el diagnóstico de Ecosia. Su cofundador y responsable científico, Guillaume Lample, ha invitado al buscador alemán a probar Large 4, su nuevo modelo presentado el 6 de octubre. La compañía sostiene que continúa mejorando sus prestaciones y destaca su capacidad para personalizar los modelos según las necesidades empresariales. También distribuye modelos con parámetros abiertos, por lo que la diferencia con sus competidores no reside exclusivamente en el acceso a esta tecnología.

El abandono de Ecosia llega, además, en un momento de fuerte expansión financiera de Mistral. La compañía francesa cerró en septiembre una ronda de 3.000 millones de euros encabezada por Samsung, que elevó su valoración por encima de los 21.000 millones. Se trata de una de las mayores operaciones de financiación del sector tecnológico europeo.

Paralelamente, Mistral está utilizando parte de sus recursos para crecer mediante adquisiciones. La última, anunciada el 14 de octubre, es la compra de New Material, un estudio especializado en diseñar y desarrollar aplicaciones empresariales basadas en inteligencia artificial. Es su cuarta adquisición en ocho meses, después de Koyeb, Emmi AI y Pimento. El precio de New Material no se ha hecho público.

Con esta operación, Mistral creará una división denominada Solutions Design, destinada a desarrollar herramientas adaptadas a las necesidades de sus clientes. La empresa pretende así ampliar su negocio más allá del entrenamiento y comercialización de modelos, incorporando servicios de integración y desarrollo de aplicaciones.

La operación revela otra de las dificultades del negocio de la inteligencia artificial: disponer de un modelo potente no garantiza que las empresas estén dispuestas a pagar por utilizarlo. La capacidad de integrarlo en sus sistemas, adaptarlo a sus necesidades y reducir los costes de funcionamiento puede resultar tan importante como las prestaciones del propio modelo.

Es precisamente en este último ámbito donde Multiverse intenta hacerse un hueco. Mientras Mistral dedica miles de millones a desarrollar modelos propios y ampliar su infraestructura, la empresa donostiarra apuesta por reducir los recursos necesarios para ejecutar modelos existentes, con independencia de que sus creadores sean estadounidenses, europeos o chinos.

El caso de Ecosia pone de manifiesto que la competencia en inteligencia artificial no se libra únicamente por desarrollar el modelo más avanzado, sino también por ofrecer el mejor equilibrio entre prestaciones, costes y control de la tecnología. Y en esa carrera, los proveedores europeos que trabajan sobre modelos abiertos chinos pueden encontrar oportunidades de negocio incluso a costa de empresas como Mistral.

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *