Sapa impulsa su investigación con la Universidad de Jaén mientras la EHU cierra el Aula CAF

La empresa guipuzcoana Sapa pondrá en marcha en enero un banco de pruebas de transmisiones con la Universidad de Jaén, dentro de un proyecto que anuncia cuatro millones de euros de inversión en 2027. La colaboración muestra cómo una universidad pública puede atraer investigación y actividad industrial de otros territorios, mientras la EHU ha decidido no renovar el convenio que sostiene el Aula CAF por las relaciones comerciales del fabricante ferroviario con Israel.

Según la información difundida por Sapa y recogida por Europa Press, el proyecto de Jaén contempla ampliar hasta 2.500 metros cuadrados el espacio destinado a estas investigaciones y alcanzar los 40 perfiles técnicos profesionales vinculados a la iniciativa. El primer equipamiento será un banco de pruebas para sincronizadores de transmisiones, componentes que permiten acompasar las velocidades de giro durante los cambios de marcha.

La relación tiene una orientación industrial explícita. La Universidad de Jaén define su cátedra con Sapa y Mechaup como una herramienta para investigar transmisiones mecánicas con aplicaciones tanto en defensa como en automoción civil. Entre sus objetivos figuran captar talento y reunir a investigadores, titulados y profesionales para mejorar estos mecanismos mediante simulación y ensayos. La actividad de defensa forma parte expresa de la colaboración que promueve la universidad andaluza.

La elección de Jaén responde también a la concentración de recursos públicos y capacidades industriales alrededor del Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación, Cetedex, vinculado a Defensa. En marzo de 2025, el director general de Sapa, Íñigo García-Eziaga, ya señaló que la proximidad a este centro facilitaría que los desarrollos tecnológicos llegasen al cliente. La universidad aporta conocimiento y profesionales; el entorno industrial y de experimentación ofrece una vía para convertirlos en negocio.

El contraste con CAF aparece precisamente en esa relación entre universidad e industria. La EHU ha decidido dejar expirar el próximo 31 de diciembre su convenio con el fabricante ferroviario por sus vínculos comerciales con Israel. El acuerdo se materializó en el Aula CAF de la Escuela de Ingeniería de Bilbao, que desde 2022 ha servido para desarrollar proyectos científicos y tecnológicos relacionados con el ferrocarril, trabajos de fin de grado y máster, tesis doctorales y actividades formativas, según la información de Europa Press.

Las situaciones son distintas: la colaboración de Jaén comprende tecnologías con usos militares, mientras que la decisión sobre CAF responde a sus proyectos en Israel. Pero su coincidencia plantea una cuestión económica para Euskadi: qué oportunidades de investigación, formación y transferencia tecnológica puede perder la universidad pública vasca cuando renuncia a colaborar con una empresa industrial de su entorno.

La preocupación también existe dentro de la propia institución. El director de la Escuela de Ingeniería de Bilbao, Charles Pinto, ha cuestionado la ruptura con CAF y ha defendido la necesidad de mantener acuerdos con las empresas cercanas. El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, pidió al rectorado que reconsiderase su decisión y advirtió de las dificultades de aplicar ese criterio de forma coherente a otras relaciones empresariales.

Eso no permite concluir que Sapa haya tenido que salir de Euskadi para innovar. La propia compañía mantiene una cátedra de engranajes de alta velocidad con Tecnun, la escuela de ingeniería de la Universidad de Navarra situada en Donostia, que también contempla construir un banco de ensayos. Además, colabora con Mondragon Unibertsitatea en la organización de la producción de sistemas de propulsión para vehículos comerciales eléctricos. Su investigación se distribuye entre diferentes socios académicos, dentro y fuera de Euskadi.

Tampoco está acreditado que CAF haya trasladado investigación a otra comunidad como consecuencia de la decisión de la EHU. La no renovación del aula no supone, además, la desaparición inmediata de todas las relaciones: ELA, que respalda la medida, reconoce que siguen existiendo proyectos en los que participan la universidad y el grupo ferroviario. Lo que muestra Jaén es que hay universidades dispuestas a construir una relación estable con estas compañías y a convertirla en laboratorios, especialización y actividad económica.

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