Por qué Petronor ha ganado la batalla de los vestuarios
Petronor ha conseguido que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) le dé la razón en la denominada batalla de los vestuarios de la refinería de Muskiz. La empresa había perdido en primera instancia, pero los magistrados han llegado a la conclusión contraria por una cuestión fundamental: consideran probado que los trabajadores ya fichaban después de ponerse la ropa de trabajo y que el tiempo dedicado a los relevos estaba compensado con el plus de turnicidad.
El conflicto se remonta al traslado de los vestuarios de los trabajadores de producción. El cambio obligaba a utilizar las lanzaderas internas para desplazarse desde estas instalaciones hasta los distintos puestos de la refinería y abrió una discusión sobre algo con consecuencias económicas: en qué momento empieza a correr la jornada laboral.
El juzgado de primera instancia dio inicialmente la razón a los sindicatos y declaró injustificada la modificación introducida por Petronor en septiembre de 2025. Ordenó además recuperar las condiciones anteriores. El TSJPV acaba de revocar completamente esta decisión y desestimar las demandas sindicales.
La diferencia entre ambas sentencias está fundamentalmente en los hechos que cada tribunal considera probados. El juzgado había establecido que, antes del cambio, el trabajador del turno entrante llegaba a la refinería, fichaba todavía vestido de calle y se dirigía a recibir información del compañero saliente. Solo posteriormente se cambiaba y se ponía la ropa de trabajo.
El TSJPV corrige expresamente esa reconstrucción. Tras revisar la documentación aportada al procedimiento, concluye que la práctica era otra: los trabajadores pasaban el control de acceso, cogían una lanzadera hasta los vestuarios, se cambiaban, se colocaban la ropa laboral y los equipos de protección individual y solo entonces fichaban el inicio de su jornada. Después se desplazaban para recibir el relevo del turno anterior.
A la salida ocurría lo mismo en sentido inverso. Primero se producía el relevo, después el trabajador fichaba el final de su jornada y únicamente entonces utilizaba la lanzadera para dirigirse al vestuario, asearse y ponerse la ropa de calle. Para el tribunal, por tanto, el traslado del vestuario no ha desplazado fuera de la jornada unas actividades que anteriormente estuvieran dentro de ella.
Este matiz es el que prácticamente decide el pleito. Si antes los empleados hubieran fichado nada más entrar en la refinería, el nuevo sistema podría haber supuesto regalar a Petronor minutos adicionales cada día. Pero el TSJPV considera demostrado que eso no sucedía. Los trabajadores ya llegaban al fichaje vestidos para trabajar y seguían un procedimiento sustancialmente equivalente al actual.
Hay un segundo elemento decisivo: el dinero. El convenio de Petronor contempla un plus de turnicidad y el tribunal considera que este complemento retribuye precisamente los tiempos relacionados con el sistema de relevos. La sentencia habla de una previsión máxima de 15 minutos para esta operativa.
Esto también permite al TSJPV rechazar el argumento de que los nuevos desplazamientos en lanzadera estén aumentando gratuitamente la jornada. Los magistrados consideran que los cálculos sobre esos minutos adicionales no acreditan un exceso de jornada que no esté ya compensado mediante el plus de turnicidad.
La tercera pata del razonamiento es que los sindicatos tampoco consiguen demostrar la existencia de una condición más beneficiosa, es decir, un derecho adquirido por los trabajadores a que determinados tiempos se computaran dentro de su jornada. Para que existiera tendría que haberse incorporado al contrato mediante un pacto expreso o tácito. El tribunal considera que la práctica histórica acreditada no demuestra ese derecho.
Petronor contaba además con un precedente favorable. Una sentencia firme de 2019 ya había analizado cuestiones relacionadas con los fichajes, los relevos, los vestuarios y el cómputo de jornada en otras áreas de la refinería y había rechazado la existencia de una condición más beneficiosa. El TSJPV considera que aquella resolución constituye un antecedente lógico del nuevo conflicto.
Petronor gana así la batalla porque consigue cambiar el punto de partida factual del litigio. El problema deja de ser si la empresa puede sacar de la jornada laboral el tiempo empleado en cambiarse y desplazarse y pasa a ser si mover físicamente unos vestuarios altera sustancialmente una organización en la que esos tiempos ya se gestionaban de manera semejante y estaban parcialmente compensados económicamente.
Y sobre ese segundo planteamiento, el TSJPV concluye que no existe modificación sustancial: el cambio fundamental es la ubicación del vestuario, no el momento de inicio y finalización de la jornada. Esa diferencia explica que Petronor perdiera ante el juzgado de instancia y haya terminado ganando ante el tribunal superior.
