Pelotazo espectacular en ZIV: vendida por 150 millones de euros

La palabra pelotazo tiene una mala imagen, pero no siempre está justificada. Es lo que ocurre con los fundadores de la firma vasca ZIV Aplicaciones y Tecnología, que acaba de ser adquirida por la india Crompton Greaves por la friolera de 150 millones de euros. Para los fondos de inversión que han participado en la operación sí que es un verdadero pelotazo.


Y es que Dinamia y nMás1, dos sociedades dedicadas al capital-riesgo, controlaban ya el 75% de las acciones de la firma vasca, a la que han sacado un rendimiento del 350%. La operación es más espectacular, si cabe, porque se produce en medio de la crisis y porque los dos fondos habían entrado justo antes de este periodo, en el que más que invertir se han dedicado a intentar reducir sus pérdidas.

Aunque el importe de la operación se cifra en 150 millones de euros, todo parece indicar que ésta no es la cifra realmente desembolsada. Teniendo en cuenta que Dinamia y nMás1 pagaron en 2007 un total de 22,5 millones por el 75%, un cálculo rápido permite deducir que Crompton Greaves solo ha puesto en efectivo 105 millones de euros. Los 45 millones restantes se corresponden probablemente con la deuda de ZIV.

ZIV es una de las compañías de referencia a nivel internacional en productos para smart grids, contadores eléctricos para uso industrial y productos de comunicación basados en redes eléctricas. Sus ventas internacionales suponían un 17% en 2007 y actualmente un 32%, si bien es cierto que hace dos años había previsto llegar al 70%, lo que indica cierto fracaso. Sea como fuere, pasa a formar parte de las principales operaciones de compraventa de empresas vascas.

Norberto Santiago
ZIV nació en 1993 de la mano de Norberto Santiago y 14 ingenieros que hasta entonces habían trabajado para GE Protection & Control Equipment (Gepce). En lo que representa un buen ejemplo para otros trabajadores con espíritu emprendedor, los 15 diseñaron un proyecto, fueron a pedir dinero al Gobierno central y constituyeron una empresa.

Iberdrola, su principal cliente, también les apoyó, consciente de que estos ingenieros podían hacer que los relés que fabricaba Gepce cobraran cierta inteligencia. De hecho, ZIV fue una de las primeras empresas en aplicar las telecomunicaciones y la informática al mundo de la energía. Santiago, elegido mejor empresario vasco en 2009, llegó incluso a ser presidente del clúster Gaia.

Es también una de las empresas más mimadas por las instituciones y especialmente por su participación en proyectos subvencionados de I+D. De hecho, su propio nacimiento estuvo apoyado por el CDTI del Ministerio de Industria, que le financió el proyecto “Sistema flexible de protección, control y medida para subestaciones eléctricas”, que incluía un relé modular y un protocolo de comunicaciones para las eléctricas.

Además, la compañía vasca participa en la iniciativa Bidelek, promovida por el EVE (Gobierno Vasco) e Iberdrola, para crear una red eléctrica inteligente (smart grid) en Portugalete y Bilbao y recientemente inauguró una nueva fábrica en Zamudio en compañía del consejero Bernabé Unda y del ministro José Manuel Soria.

ZIV facturó 56 millones de euros en 2011, por lo que el precio de venta es aproximadamente el resultado de multiplicar su facturación por tres, un múltiplo relativamente alto. Crompton Greaves y la firma vasca ya se conocían de antes. De hecho, hace años conformaron una joint venture en Bangalore (India), donde fabrican equipos para líneas eléctricas.

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