La Hacienda de Bizkaia corta el grifo a Haxx, la antigua Hafesa
La Hacienda Foral de Bizkaia ha asestado un nuevo golpe a Haxx, la antigua Hafesa, al suspender provisionalmente el Código de Actividad y del Establecimiento (CAE) de su planta de almacenamiento de combustibles en el puerto de Bilbao, que opera como DBA Bilbao Port. La decisión impide a la compañía operar con productos sujetos a impuestos especiales desde estas instalaciones y supone un serio revés para uno de los principales activos logísticos del grupo energético controlado por Alejandro Hamlyn.
La medida llega apenas un año después de que la propia Hacienda foral aceptara aplazar una deuda tributaria de unos 225 millones de euros de Hafesa, una decisión que permitió a la empresa mantener su actividad mientras afrontaba una compleja situación financiera y judicial.
Según ha publicado The Objective, la suspensión del CAE deja a la planta bilbaína sin la autorización imprescindible para fabricar, almacenar o expedir productos petrolíferos sujetos a impuestos especiales. Aunque la decisión es provisional y puede ser recurrida, supone un cambio radical en la relación entre la Administración foral y la empresa.
La instalación afectada, operada por DBA Bilbao Port en el puerto de Bilbao, constituye uno de los principales centros logísticos del grupo Haxx. La compañía había continuado invirtiendo en estas instalaciones e incluso obtuvo este año autorización ambiental para ampliar su capacidad de almacenamiento.
La antigua Hafesa cambió oficialmente su nombre por Haxx a finales de 2025, dentro de una estrategia de renovación de marca con la que pretendía desligarse del procedimiento judicial por el denominado fraude del IVA de hidrocarburos. La empresa fue condenada como cooperadora necesaria en una trama que ocasionó un perjuicio superior a 150 millones de euros a la Hacienda Pública, aunque anunció su intención de recurrir la sentencia.
Su fundador, Alejandro Hamlyn, permanece en Dubái y continúa declarado en rebeldía por la Audiencia Nacional. Sobre él pesa una acusación por delitos contra la Hacienda Pública y pertenencia a organización criminal, con una petición de varias décadas de prisión, aunque todavía no ha podido ser juzgado al no encontrarse en España.
La suspensión del CAE abre ahora un escenario de incertidumbre para Haxx. La compañía dispone de una importante red de terminales de almacenamiento repartidas por distintos puertos españoles, pero la planta de Bilbao constituye uno de sus enclaves estratégicos para el suministro y distribución de combustibles en el norte de la península.
El conflicto también evidencia el deterioro de las relaciones entre la Hacienda de Bizkaia y un grupo que durante años destacó su aportación fiscal al territorio y que convirtió Bilbao en uno de los pilares de su crecimiento. Ahora, la administración foral ha optado por retirar provisionalmente una de las autorizaciones esenciales para que la compañía pueda seguir desarrollando con normalidad su actividad logística
