Jaime Fernández (Inalia): “Nos ocupamos de mejorar la durabilidad de ciertos bienes de equipos, como los molinos de viento”

Jaime Fernández (Vitoria-Gasteiz, 1983) estudió ingeniería de telecomunicaciones antes de trabajar en dos empresas tan ilustres en Alava como Lantek y AyS. Es en esta última donde, junto a Alex Anda, se da cuenta de que hay muchas oportunidades en la monitorización de los molinos de viento offshore para aumentar la durabilidad de sus partes. Los dos han creado este año Inalia.

Esto es lo más interesante que nos contó en la entrevista que le hicimos:

  • Fernández y Anda son personas inquietas y no se conformaban con un trabajo por cuenta ajena, pero no les resultó fácil salir de la zona de confort y convertirse en emprendedores. El apoyo familiar y de BIC Araba ha resultado fundamental en su caso. “Fue una decisión muy meditada. Los dos tenemos hijos pequeños. Empezamos haciendo bocetos en servilletas y terminamos dándonos cuenta de que para nosotros venir contentos a trabajar es lo más importante”, explicó.
  • Inalia hace ya ingeniería para clientes, pero su aspiración última es desarrollar y comercializar producto propio. En esa línea se sitúa una arandela que ha diseñado con sensores para medir cualquier alteración en el atornillado de las piezas en grandes bienes de equipo y fundamentalmente los molinos offshore, sujetos a las inclemencias del timpo y del agua salina. “Recogemos datos de los esfuerzos que está sufriendo la estructura, que procesamos ahí mismo antes de enviarlos a una plataforma online en la nube, desde donde ya se envían alertas en caso necesario. Su principal objetivo es mejorar la durabilidad: evitar que los tornillos se rompan o se aflojen”, explicó.
  • Su primer producto se diseñó específicamente para el sector eólico, donde detectaron una demanda creciente de este tipo de monitorización. Pero la misma tecnología también es aplicable a otros bienes de equipo como los ejes de un motor de combustión o incluso en sectores como el oil&gas, el ferrocarril o las cimentaciones de obra. “Hay otras soluciones en el mercado que realizan las mediciones pero no existía ninguna que permitiese realizar una monitorización desde que se monta hasta que llega al final de su vida útil. Nuestra tecnología requiere un menor tratamiento de datos. Hay que tener en cuenta que un molino onshore (en tierra) tiene entre 200 y 300 tornillos críticos y uno offshore (en el mar) entre 500 y 600”, precisó.
  • El proceso de gestación del producto está siendo lento, por todas las certificaciones y pruebas que deben realizar antes de lanzarlo al mercado. De ahí que los promotores de Inalia hayan tenido que seguir ofreciendo sus servicios a terceros e incluso colaborar con el CERN suizo en la creación de una plataforma que permite integrar datos de diversos sensores. “Además, hemos hecho las gestiones para proteger nuestra tecnología con una patente y estamos planteando ya mejoras del producto con integraciones de predicciones y aprendizaje automático”, añadió.
  • A nivel comercial, el coronavirus ha puesto facilidades y dificultades al mismo tiempo. Por una parte, ha paralizado varios pilotos que Inalia ya tenía apalabrados. Por otra, ha facilitado algunas reuniones con clientes potenciales. “Aunque ya suelen tener alguna solución, están abiertos a ver cosas nuevas y les interesa el ahorro de costes que podemos ofrecerles en el futuro. Lo cierto es que suelen utilizar varias tecnologías en paralelo y la nuestra puede actuar como complemento o para hacer muestreos estadísticos de ciertos tornillos”, explicó.

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