El Guggenheim marca la internacionalización de Bilbao

La apertura del Museo Guggenheim Bilbao en 1997 supuso el punto de inflexión que convirtió a la capital vizcaína en un destino turístico global. Desde 2019 llegan más visitantes extranjeros que españoles y, si se mantiene la tendencia actual, podrían duplicarlos antes de 2030.


La transformación de Bilbao en uno de los principales destinos urbanos de España puede resumirse en una única gráfica. Los datos de Eustat muestran cómo la inauguración del Museo Guggenheim en 1997 marcó el inicio de un cambio estructural que ha convertido a la ciudad en un polo de atracción para el turismo internacional.

Hasta mediados de los años noventa, Bilbao era un destino fundamentalmente estatal y muy ligado a las visitas de negocios. En 1992 apenas unos 40.000 visitantes extranjeros se alojaron en sus hoteles, frente a cerca de 200.000 procedentes del resto de España. Aunque Eustat no lo precisa, es muy probable que todos o caso todos lo hicieran por razones profesionales, aprovechando alguna de las ferias industriales.

Cinco años después de la apertura del Guggenheim, el número de turistas internacionales ya se había triplicado, iniciando una tendencia que no ha dejado de crecer, salvo durante el paréntesis provocado por la pandemia. El verdadero cambio de paradigma llegó en 2019, cuando por primera vez los visitantes extranjeros superaron a los nacionales. La irrupción del covid interrumpió temporalmente esa evolución, pero la recuperación posterior la ha acelerado.

En 2025 Bilbao recibió alrededor de 804.000 turistas extranjeros, frente a 588.000 nacionales, lo que supone que casi seis de cada diez viajeros alojados en establecimientos hoteleros procedían ya del exterior. La evolución refleja que Bilbao ha dejado de ser un destino eminentemente doméstico para consolidarse como una ciudad cada vez más integrada en los circuitos turísticos internacionales.

Durante la primera década del siglo XXI el crecimiento fue relativamente equilibrado entre ambos mercados. Sin embargo, a partir de 2013 el turismo internacional comenzó a acelerar claramente su ritmo, impulsado por la expansión de las conexiones aéreas, la proyección internacional de la gastronomía vasca, la celebración de grandes eventos y el creciente atractivo cultural de la ciudad. Mientras tanto, el turismo estatal ha seguido creciendo, pero de forma mucho más moderada.

La distancia entre ambas curvas no deja de ampliarse. Si se mantiene el ritmo observado desde la recuperación posterior a la pandemia, los turistas extranjeros podrían duplicar en número a los españoles hacia el año 2030. No se trata de una previsión oficial de Eustat, sino de una extrapolación de la tendencia registrada durante los últimos años.

De confirmarse ese escenario, Bilbao culminaría una transformación iniciada hace casi tres décadas: pasar de ser una ciudad industrial que apenas atraía visitantes internacionales a convertirse en un destino turístico global donde el mercado exterior es claramente predominante.

El crecimiento turístico también plantea nuevos retos. La presión sobre la capacidad hotelera, la proliferación de viviendas turísticas, el incremento de los precios del alojamiento y la concentración de visitantes en determinadas zonas del centro son fenómenos que ya se observan en muchas ciudades europeas.

Bilbao aún se encuentra lejos de los niveles de saturación que vive San Sebastián, pero la evolución de las cifras apunta a que la internacionalización del turismo seguirá intensificándose durante los próximos años. El debate, por tanto, comienza a desplazarse desde cómo atraer más visitantes hacia cómo gestionar un crecimiento que parece lejos de haber alcanzado su techo.

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