El deterioro comparativo de la economía vasca se ha acelerado desde 2022

Euskadi lleva décadas perdiendo peso dentro de la economía española, pero el deterioro comparativo se ha acelerado desde 2022. La comunidad aportaba entonces alrededor del 5,96% del PIB nacional y en 2025 su participación ha caído hasta el 5,65%, el porcentaje más bajo de la serie analizada desde 1980.


La diferencia puede parecer pequeña, pero significa que Euskadi ha perdido en solo tres años alrededor del 5% del peso relativo que todavía conservaba en la economía española. Para mantener en 2025 la participación de 2022 habría necesitado generar aproximadamente 5.200 millones de euros adicionales de PIB.

La perspectiva histórica permite apreciar mejor el cambio. Euskadi representaba aproximadamente el 7,42% del PIB español en 1980 y alcanzó el 7,53% en 1981. La crisis y reconversión industrial provocaron una caída muy rápida durante aquella década, hasta situar la participación alrededor del 6,5% al finalizar los ochenta.

Después llegó una etapa mucho más estable. En 1990 Euskadi representaba aproximadamente el 6,41% de la economía española; en 2000, el 6,30%; y en 2010, el 6,03%. Todavía en 2018 se encontraba alrededor del 6%.

Por tanto, no se puede hablar de 45 años de deterioro continuado. La pérdida de peso se concentra especialmente en dos periodos: la reconversión industrial de los ochenta y los últimos tres años. Entre ambos, Euskadi consiguió mantener durante varias décadas una participación relativamente estable en la economía española.

¿Qué está ocurriendo ahora? La explicación más inmediata es que la economía vasca sigue creciendo, pero España lo hace más deprisa. El último dato resulta especialmente significativo: el INE estima que el PIB español aumentó un 2,6% en volumen en 2025, mientras que Euskadi lo hizo únicamente un 1,9%, la segunda tasa más baja entre las comunidades autónomas junto con Asturias y únicamente por encima de Cantabria.

La demografía contribuye a esta divergencia. España gana población a mayor velocidad, fundamentalmente gracias a la inmigración, aumentando simultáneamente población activa y demanda de vivienda, comercio, transporte, hostelería y otros servicios. Euskadi también gana habitantes, pero representa una proporción cada vez menor de la población española.

Sin embargo, el análisis de dónde se ha generado el nuevo PIB desde 2022 permite precisar mucho más la explicación y ofrece alguna sorpresa. Los servicios son responsables de casi tres cuartas partes del crecimiento nominal de la economía española, pero también explican más del 70% del aumento registrado en Euskadi.

Entre 2022 y 2025, el PIB español ha aumentado en 314.149 millones de euros, desde 1,376 hasta 1,690 billones. De ese incremento, 227.986 millones, el 72,6%, proceden de los servicios. La construcción aporta otros 17.527 millones; la industria, 17.469 millones; la agricultura, 13.984 millones; y los impuestos netos sobre los productos, 37.183 millones.

Aumento nominal 2022-2025España% del aumentoEuskadi% del aumento
Agricultura+13.984 M€4,5%+61 M€0,4%
Industria y energía+17.469 M€5,6%+1.972 M€11,7%
Construcción+17.527 M€5,6%+1.189 M€7,1%
Servicios+227.986 M€72,6%+11.863 M€70,5%
Impuestos netos sobre productos+37.183 M€11,8%+1.731 M€10,3%
Total+314.149 M€100%+16.816 M€100%

La comparación utiliza para España la Contabilidad Nacional del INE y para Euskadi las cuentas económicas de Eustat, por lo que las cifras absolutas vascas no coinciden exactamente con las estimaciones de la Contabilidad Regional del INE. Lo relevante en este caso es comparar la composición del incremento, no utilizar ambas fuentes para calcular la cuota vasca.

La industria, contra lo que podría suponerse inicialmente, no aparece como la culpable directa del deterioro nominal. Su valor añadido aumenta en España alrededor de un 8% entre 2022 y 2025, desde 218.941 hasta 236.410 millones. En Euskadi crece aproximadamente un 10,4%, desde 18.931 hasta 20.903 millones. La construcción también aumenta porcentualmente más en Euskadi.

La gran diferencia aparece en los servicios. Su valor añadido nominal crece en España aproximadamente un 24,5%, desde 930.106 millones en 2022 hasta 1,158 billones en 2025. En Euskadi aumenta alrededor del 21,8%, desde 54.434 hasta 66.297 millones. Una diferencia de menos de tres puntos parece modesta, pero aplicada al sector que genera alrededor de dos tercios de la economía resulta determinante.

Y tampoco parece tratarse exclusivamente del turismo. Dentro del crecimiento español de los servicios, comercio, transporte y hostelería aportan unos 78.400 millones adicionales; administración pública, educación y sanidad, alrededor de 42.500 millones; actividades profesionales, unos 36.300 millones; inmobiliarias, 25.100 millones; financieras y seguros, 24.200 millones; información y comunicaciones, 15.200 millones; y actividades artísticas y otros servicios, unos 6.300 millones.

Esto muestra que el motor diferencial español es bastante más amplio que el turismo. El crecimiento se reparte entre consumo, transporte, hostelería, servicios profesionales, sector público, inmobiliario, finanzas y actividades digitales. La economía española está aumentando con rapidez precisamente en el enorme bloque terciario.

En Euskadi sucede algo parecido, pero con menor intensidad. Comercio, hostelería y transporte aumentan su VAB nominal en unos 3.905 millones entre 2022 y 2025; administración pública, educación, sanidad y servicios sociales aportan unos 2.298 millones adicionales; y el resto de los servicios, aproximadamente 5.660 millones.

Hay otro componente que no debe pasarse por alto. Los impuestos netos sobre los productos han aumentado mucho más en España que en Euskadi. En España pasan de unos 121.100 millones en 2022 a 158.300 millones en 2025, un incremento superior al 30%. En Euskadi, según Eustat, aumentan desde 8.373 hasta 10.104 millones, alrededor del 21%. Como estos impuestos forman parte del PIB a precios de mercado, la diferencia también contribuye al deterioro de la cuota vasca.

Los datos obligan así a matizar una explicación basada simplemente en la crisis industrial europea. La debilidad manufacturera puede ayudar a explicar las menores tasas de crecimiento real de determinados ejercicios, pero no explica por sí sola la pérdida de peso nominal acumulada desde 2022. La industria vasca incluso presenta un crecimiento nominal superior al español durante el conjunto de esos tres años.

La explicación parece encontrarse en una combinación más compleja: menor crecimiento demográfico y, sobre todo, una expansión algo menos intensa del enorme sector servicios. España está creciendo rápidamente en actividades que se benefician del aumento de población, del consumo, del turismo y de la expansión de servicios profesionales y públicos.

Euskadi continúa teniendo, pese a ello, una posición elevada en PIB por habitante. El INE calcula para 2025 un PIB de 42.492 euros por residente, un 24,1% superior a la media española de 34.237 euros. Solo Madrid presenta una cifra superior.

Ahí reside precisamente la paradoja. Euskadi continúa siendo una de las comunidades más ricas por habitante mientras pierde peso dentro de la economía española. Tener una productividad y renta elevadas no garantiza conservar participación en el conjunto cuando otros territorios aumentan más rápidamente población y producción.

Si Euskadi hubiera conservado en 2025 el 5,96% del PIB español que representaba en 2022, su economía debería rondar los 100.700 millones de euros según la Contabilidad Regional del INE. El organismo estadístico la sitúa en 95.508 millones. La distancia supera, por tanto, los 5.000 millones.

La comparación histórica deja finalmente una advertencia. La gran pérdida de peso económico vasco del siglo XX se produjo durante la crisis industrial de los ochenta. Después vinieron casi tres décadas de relativa estabilidad. Desde 2022 la línea vuelve a inclinarse claramente hacia abajo, pero esta vez las causas parecen diferentes.

Todavía es pronto para saber si se trata de un fenómeno coyuntural asociado al ciclo posterior a la pandemia o del comienzo de una segunda etapa estructural de pérdida de peso. Pero los datos de 2025 añaden una nueva evidencia: Euskadi produce más que nunca, conserva uno de los mayores PIB por habitante de España y su industria no se ha hundido en términos nominales, pero el resto de España —y particularmente sus servicios— está creciendo más deprisa.

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