Amper apuesta por convertirse en el «sistema nervioso» de la nueva industria de defensa

La guerra del futuro no la decidirán únicamente los grandes fabricantes de aviones, carros de combate o buques militares. La capacidad para conectar todos esos sistemas mediante comunicaciones seguras, inteligencia artificial y redes de datos será igual de determinante. Esa es la tesis que defendió el consejero delegado de Amper, Enrique López, durante su intervención en el XLIII Seminario de APIE celebrado en Santander, donde situó a la compañía como uno de los proveedores tecnológicos llamados a ganar peso en la nueva carrera por el rearme europeo.
El directivo explicó que las tecnologías militares están evolucionando desde el predominio de las grandes plataformas hacia un modelo en el que «la información es la nueva potencia de combate». Según expuso, la ventaja militar ya no depende únicamente del hardware, sino de la conectividad, el software y la autonomía de los sistemas, una transformación que convierte a la industria de defensa en una industria cada vez más tecnológica.
López identificó seis grandes tecnologías que marcarán el desarrollo del sector durante los próximos años: la inteligencia artificial, los sistemas autónomos —incluyendo el swarming, mediante el que múltiples vehículos no tripulados ejecutan conjuntamente una misión, y el teaming hombre-máquina—, la guerra electrónica cognitiva, el espacio, la computación cuántica y las redes tácticas 5G y 6G.
En varias de esas áreas, Amper aporta la infraestructura de comunicaciones necesaria para que los sistemas puedan operar de forma coordinada. «La pata de comunicaciones es fundamental para que todo eso pueda funcionar. Nosotros no somos plataformistas, pero sí desarrollamos tecnologías que se integran en esos sistemas», explicó López a preguntas de Gananzia.
Entre las aplicaciones concretas citó equipos embarcados en los cazas Eurofighter, sistemas de comunicaciones adaptados a plataformas militares, tecnologías antidrones, soluciones de guerra electrónica y sistemas anti-drones capaces de transportar estaciones móviles 5G y 6G para proporcionar cobertura táctica sobre el terreno. También destacó el desarrollo del software Battery Management System (BMS), encargado de gestionar las baterías que alimentan numerosos sistemas militares.
Durante su exposición, López defendió que la industria española de defensa debe articularse alrededor de tres grandes campeones nacionales —Airbus, Indra y Navantia—, apoyados por una red de empresas tecnológicas, universidades, centros tecnológicos, administraciones públicas, fondos de inversión y mercado de capitales. En ese ecosistema, Amper aspira a desempeñar el papel de integrador tecnológico (Tier-1), aportando capacidades de comunicaciones, energía y sistemas de uso dual e incorporando mediante adquisiciones tecnologías desarrolladas por pymes españolas.
La compañía cerró 2025 con unos ingresos de 282 millones de euros y un ebitda de 46 millones. Aunque la mayor parte de la facturación procede todavía de sus actividades vinculadas a energía y sostenibilidad, el negocio de defensa y seguridad ya genera el 55% del ebitda del grupo, reflejo de sus mayores márgenes de rentabilidad. La empresa cuenta además con una cartera de proyectos de 695 millones de euros y prevé superar los 820 millones de ventas en 2028 dentro de su nuevo plan estratégico.
Uno de los movimientos más relevantes de esa estrategia fue la compra de la empresa vasca Navacel en 2025 por 23,8 millones de euros, aproximadamente la mitad abonados mediante acciones de Amper. Como consecuencia de la operación, uno de los accionistas de Navacel, Jesús Esmorís, pasó a formar parte del consejo de administración del grupo con una participación cercana al 2%, que mantenía a través de Media Ducia Industrial Invest, sociedad compartida con su mujer, Amaia Gorostiza.
Según explicó López a Gananzia, la integración de Navacel ha permitido incorporar capacidades para desarrollar proyectos industriales a medida en eólica marina e hidrocarburos, reforzando una división energética que seguirá siendo uno de los dos grandes pilares del grupo junto a defensa. La compañía vasca cerró 2025 con 123 empleados, prácticamente el doble que un año antes.

