Vocento sale del capital de Dalealplay

Vocento vendió en febrero de este año su participación en Advernet, la empresa cuyo 51% compró en 2001 por 11,5 millones de euros. Su principal producto era entonces el buscador Ozú, actualmente integrado en la web del diario Qué, y hoy en día es Dalealplay, una especie de Youtube en versión española.


¿Quién ha sido el comprador? Aparentemente, Marcos Enríquez, uno de los tres socios originales de Advernet, junto con Fernando Llamas y Fernando Miranda, que hoy se dedican a otros negocios. Como resultado de la operación, los ingresos por portales verticales de Vocento se han resentido, aunque lo agradece el balance final, ya que esta empresa le estaba reportando pérdidas.

De hecho, todas las unidades de Internet del antiguo Grupo Correo le están generando resultados negativos. Con una excepción, el B2B (negocios entre empresas), donde Sarenet sigue siendo una máquina de hacer dinero, más aún ahora tras el concurso público que la compañía de Zamudio se adjudicó el año pasado con el Gobierno Vasco.

En el caso de las ediciones digitales de los periódicos, las pérdidas se han doblado respecto al primer trimestre del año pasado. Por su parte, las webs de clasificados de Vocento han perdido 1,4 millones de euros en el primer trimestre, pese a que suponen el 36% de los ingresos publicitarios del grupo en Internet.

¿A qué se deben estos desastrosos resultados? Evidentemente, al entorno económico, agravado por el hecho de que las instituciones locales han reducido sustancialmente su inversión publicitaria. Sea como fuere, la Red ya acaapra el 14,5% de los anuncios de todo el grupo.

La única alegría parece ser Oferplan, el sistema de cupones locales inspirado en el modelo Groupon aunque restringido por el momento a ocio, restauración, salud y belleza. Aunque no se facilitan datos, es evidente que Vocento está facturando cantidades importantes por esta vía, al poder utilizar soportes y plataformas comerciales que ya tiene amortizadas.

En lo que a Advernet se refiere, Vocento compró el 50,89% en plena burbuja de las puntocom, en 2001, por un disparatado precio de 11,5 millones de los que 11,2 millones eran fondo de comercio (humo). Después fue haciéndose con otras participaciones, que estaban en manos de un fondo denominado Palecom Technologies Investments con sede en Bruselas creado específicamente para aparcar esta inversión.

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