Si tu startup no va bien, ¡ciérrala lo antes posible!

Aunque las sociedades mercantiles limitan la responsabilidad de sus administradores al propio patrimonio de la compañía, hay algunos casos en que el empresario también debe responder con sus bienes personales. El más típico es el que se produce cuando una startup va mal y sus fondos propios (capital social, reservas y resultados anteriores) se convierten en negativos o, siendo positivos, no superan el 50% del capital social. Ha entrado en lo que se conoce como “causa de disolución” y, si el administrador no solicita el concurso de acreedores, se convierte en responsable personal de las deudas.

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