Quién gana y quién pierde con la operación Talgo

Una vez confirmada la operación Talgo, que incluso está sirviendo a la oposición de ariete contra el Gobierno de España, ha quedado claro que se ha forzado la maquinaria institucional mucho más de lo que marcan la ortodoxia legal, financiera e incluso política. Enchufar cientos de millones de euros a una compañía que podría quebrar en unos meses beneficia obviamente a unos y perjudica a otros. Veamos quiénes son.


Los que ganan:

  • El Gobierno Vasco. Con constantes cierres de empresas y escasas noticias positivas (los puntos de Multiverse Computing se han ido para Madrid), a Imanol Pradales le hace falta un proyecto al que agarrarse. Y parece haber tomado la operación Talgo más como una acción de márketing político que como un supuesto proyecto industrial. Recuérdese que llegó incluso a presionar, vía PNV, al Gobierno de España para que otorgara un préstamo a la ferroviaria.
  • El fondo Trilantic. Los británicos ya la liaron, con permiso de Kutxabank, en Euskaltel, que tomaron para después vender al mejor postor. Ahora han conseguido colocar al consorcio vasco y al Gobierno de España por casi 5 euros algo que en el mercado vale menos de 3. ¿Por qué pagan tanto? Porque tras el veto a Magyar Wagon, cualquier otro precio habría tenido consecuencias legales inmediatas.
  • VK. Esta agencia de comunicación de Bilbao trabaja simultáneamente para Talgo (la empresa que recibe el préstamo), para José Antonio Jainaga (el comprador) y para la Consejería de Industria del Gobierno Vasco (otro comprador). Solo le faltaba tener como cliente a Moncloa, pero no consta que sea el caso. Visto lo visto, es más que posible que haya sido Virginia Knörr, su fundadora, la gran estratega de la operación.

Y estos son los que pierden:

  • Kutxabank y el Grupo Mondragon. Obligados a estar en Ekarpen para hacer país, tienen que soltar dinero en operaciones que sus analistas no habrían aprobado ni después de salir de una sidrería. Es verdad que Kutxabank concedió créditos a Talgo que están a punto de tener que ser provisionados y que Mondragon tiene cooperativas proveedoras de la ferroviaria, pero ni aún así les puede casar.
  • Los inversores minoristas de Talgo. Han sido ninguneados constantemente en un caso que tendría que haber generado una rápida intervención de la CNMV si éste no fuera un órgano profundamente politizado. No es lógico que no se obligue a los compradores a lanzar una OPA al mismo precio que se va a pagar a Trilantic por su paquete de acciones.
  • Los ciudadanos. Son sus impuestos los que se utilizan para pagar este tipo de fiestas. Tanto los de los vascos que van a entrar en el capital de Talgo vía Finkatuz como los de los de todo el Estado, que lo harán a través de la Sepi. A sabiendas de que ese dinero es muy probable que se pierda.

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