Pradales da por finiquitado al consejero Jauregi

Mientras el lehendakari Imanol Pradales visitaba esta pasada semana las instalaciones de Vidrala en Laudio, el mismísimo presidente del fabricante de botellas de vídrio, Carlos Delclaux, le preguntó por el consejero de Industria Mikel Jauregi. No entendía que su principal interlocutor institucional no estuviera presente en la visita de la que es una de las 15 mayores empresas de Euskadi y el mayor contribuyente fiscal de Alava (con permiso de las retenciones de los trabajadores de Mercedes).


Pradales le reconoció que su amigo de la universidad estaba de vacaciones. Lo que no se atrevió a confesarle es que él mismo, su jefe, le había pedido que no se marchara en plena crisis de los aranceles de Trump. «Ya he comprado los billetes», le había respondido Jauregi.

No es la primera concesión que ha tenido que hacerle. Sabido es que el consejero de Industria vive en Londres y los viernes suele ausentarse de Euskadi para «conciliar». En alguna ocasión ha montado incluso una reunión en la capital inglesa para justificar su ausencia de Lakua.

Pero sí será probablemente la última concesión. Pradales está muy cansado de una persona que, por su experiencia corporativa internacional, creía muy capaz pero que ha demostrado escasa valía. Sin ir más lejos, sus escasas intervenciones públicas, siempre leídas, han generado escepticismo y desconfianza entre los empresarios vascos.

Algunos de los que le escucharon en el Foro Europa decían, al final del evento, que no contratarían a una persona como Jauregi ni siquiera como pequeño directivo. No solo no sabe hablar sino que tampoco gestiona bien a sus equipos. Al lehendakari no hay semana que no le llegue una queja de algún subalterno.

En su departamento esta pasada semana hacían apuestas a ver si iba a regresar de vacaciones o incluso si se habría enterado del apagón. Y es que cuando la luz se fue en toda Euskadi, paralizando toda la industria y haciendo saltar el nivel de emergencia 1, también estaba ausente.

Tuvo que ser Bingen Zupiria, el consejero de Seguridad, el que diera la cara para hablar de centrales nucleares y redes eléctricas, pese a que la energía se supone que es el fuerte de Jauregi. Su community manager puso un par de tuits sobre el apagón y ahí terminó su involucración. No respondió ni a los whatsapps ni emails de su equipo.

Tras visitar ViveBiotech en Donostia esa misma mañana, había desaparecido coincidiendo con el apagón. De todas formas, lo de enterarse tarde de lo que ocurre no es novedoso. Jauregi aseguró haber sabido por la prensa que Bridgestone pretendía despedir al 40% de su plantilla de Basauri o que Guardian iba a cerrar su fábrica de Llodio.

Y tras ponerse medallas que no le correspondían, convenció al lehendakari de que el acuerdo para comprar Talgo se cerraría en un par de semanas, cuando llevamos ya casi tres meses. No es de extrañar por todo ello que Pradales esté preparando su sustitución. El reto ahora no es tanto encontrar quién le reemplace como evitar que esta crisis de gobierno parezca lo que realmente es: un error personal de selección del lehendakari.

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