Petronor: el paraíso del trabajador
Las condiciones de trabajo de Petronor no tienen parangón en ninguna otra empresa vasca. Quizás por ello causa perplejidad que los empleados de la refinería de Muskiz organicen una huelga para protestar porque las taquillas las han recolocado un poco más lejos que antes y van a perder media hora al día, que la compañía reduce a «unos minutos».
Basta revisar el convenio colectivo de Petronor para comprobar que las condiciones de sus trabajadores son excelentes:
- Un operario de base entra cobrando 27.000 euros que pueden subir a 34.000. Si es un técnico superior (un ingeniero), entra ganando 45.000 euros, que puede llegar a 70.643 y hasta 77.000 euros si la empresa lo aprueba.
- Por cada trienio se suman 62 euros mensuales y otros 36 diarios si el trabajo es nocturno, salvo el 24 y el 31 que se cobran 263 euros por noche.
- El cobro por dietas alcanza los 163 euros por día cuando el trabajador sale fuera. Si el trabajador se queda en Muskiz, tiene las comidas gratis.
- El hecho de que las bajas estén retribuidas al 100% desde el primer día ha podido generar un índice de absentismo alto. Esto podría explicar por qué los trabajadores cobran 79 euros más al mes si acreditan no haber cogido ninguna baja.
- Las vacaciones son las habituales de cualquier compañía (30 días) más otros 13 días laborables libres, incluyendo el 24 y el 31 de diciembre. Los viernes hay jornada continua. La jubilación se produce a los 64 años, por lo que Petronor sigue pagando el sueldo hasta que se llega a los años que establece la ley.
- Cuando el empleado se casa, la compañía le premia con 15 días y 410 euros. Y si tiene un hijo también recibe 250 euros, además de ayudas para pagar guarderías, colegios e incluso universidades.
- Si el empleado se hipoteca, la empresa le paga el 1% de los intereses (con un límite) y si necesita dinero para caprichos personales (hasta 23.000 euros), entonces es un 2% de los intereses.
- Otras ventajas incluyen seguro de salud subvencionado al 90%, seguro de vida, plan de pensiones, autobús gratis a varios puntos de Bizkaia, clases de euskera y descuentos del 10% en ciertos supermercados.
Más allá de lo que marque el convenio colectivo, las relaciones entre la empresa y sus trabajadores son aparentemente excelentes. Hasta el punto de que Petronor no dudó a la hora de hacer una cata de diversas marcas de papel higiénico con unos cuantos empleados después de que alguno se hubiera quejado porque el que se estaba comprando le producía «micro cortes» en su trasero.
En los últimos años la compañía se está preocupando especialmente de todo eso que ahora se llama responsabilidad social corporativa. Además de donar servicios a los municipios del entorno, patrocina a diversos equipos locales, invirte en el desarrollo de combustibles renovables, mantiene un blog y redes sociales para comunicarse con toda Bizkaia y organiza visitas puntuales.
Sin ir más lejos, la semana pasada recorrieron sus instalaciones 21 embajadores en España de países de la Unión Europea. El adjunto al CEO, José Ignacio Zudaire, les explicó los diversos proyectos energéticos que Petronor está llevando a cabo, que no son pocos. La filial de Repsol no deja de ser un auténtico faro de la industria y la tecnología vasca frente al mundo.
