Ordenador cuántico de IBM: ¿proyecto de país o de márketing?

Se ha vendido, con un asombroso despliegue de medios que incluye incluso la «compra» de editoriales periodísticos, la instalación de un ordenador cuántico de IBM en Donostia como la entrada en Euskadi en «una nueva era tecnológica«. Lo cierto es que más que una acción para mejorar el futuro del país esto tiene pinta de ser una gran operación de márketing. Más que un ordenador cuántico es uno cuéntico (de cuento). Veamos por qué:


1. IBM ni nos ha elegido ni ha invertido un duro en Euskadi, por mucho que nos cuenten la milonga de que tenía muchas ofertas sobre la mesa. Solo es un proveedor al que se paga muy bien (51 millones de euros) para que instale uno de sus cacharros más modernos en Donostia.

2. La instalación en Euskadi de este ordenador no ha servido para impulsar una red de proveedores industriales. IBM ha traído todos los componentes y los ha instalado sin más. Es difícil entender, salvo que sea una mera prisa, por qué no se ha optado por desarrollar, junto con los centros tecnológicos y compañías locales, un ordenador cuántico propio.

3. Las empresas e instituciones vascas que quieran utilizar tecnologías cuánticas no necesitan que el cacharro esté aquí. Hoy en día es habitual acceder a estos equipos «en la nube«, a distancia, independientemente de dónde estén situados. El hecho de que en Donostia haya un ordenador cuántico no va a servir por tanto para crear una red de empresas del sector. Si surge será por otras causas.

4. Las tecnologías cuánticas todavía están en desarrollo. Todos los ordenadores que las utilizan están más o menos en pruebas y su evolución es tan rápida que se quedan obsoletos en cuestión de meses.

5. Nadie sabe muy bien para qué se va a usar el nuevo ordenador cuántico, porque a día de hoy no existen todavía usos comerciales. Sin ir más lejos, Multiverse Computing, que nació para aplicar estas tecnologías a las finanzas, hace tiempo que viró su foco hacia la inteligencia artificial.

6. IBM no es un proveedor muy confiable. Ya en 2008 nos vendió, a través de la sociedad pública Ejie, un superordenador de un millón de euros para investigaciones climatológicas, el iDataPlex. Apenas se utilizó, hasta el punto de que en 2013 se apagó definitivamente porque su consumo eléctrico era tremendo. En ese momento alguien se dio cuenta de que lo que IBM había entregado no se correspondía con lo adquirido: debía tener 1.024 procesadores y solo tenía la mitad. La multinacional alegó que se había producido «un error de suministro». En el Ayuntamiento de Bilbao saben también mucho de las artimañas comerciales de IBM.

7. La grandiosidad de la «inauguración«, con carpa incluida, y los rimbombantes editoriales en los periódicos que más publicidad reciben de las instituciones vascas demuestran que este ordenador está en Donostia más para lucimiento político que para otra cosa. Hace muchos años que ninguna multinacional invierte en Euskadi y los asesores de márketing han visto en el ordenador cuántico una buena oportunidad para vender el cuento (de ahí lo de ordenador cuéntico) de que estamos en la pomada tecnológica. Por cierto, ¿soy el único que le ha notado al lehendakari especialmente nervioso en este acto?

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