Objetos conectados: la mayoría no funcionan comercialmente
¿Producto del ingenio o del dinero fácil para todo lo que suene a tecnología? Sea como fuere, al grito de IoT o «Internet de las Cosas», en los últimos tiempos se ha conectado a la Red prácticamente cualquier objeto, sin que casi nunca importe su utilidad y mucho menos su rentabilidad. Veamos algunos casos.
- El dispositivo de análisis de la orina que inventó la startup vasca S-There Technologies. Supuestamente se colocaba directamente en el inodoro y Bayer llegó a aportar 50.000 euros para su desarrollo. Pero 3 años después de la creación de esta startup por Adrián Gómez Campos, Eider Zabaleta y Amaia García Fernández, ellos mismos la disolvieron. Nos queda un vídeo de recuerdo:
- La bufanda del aficionado del Athletic que envía tuits cuando el equipo mete un gol. Se supone que registra los movimientos de alegría de su titular y reacciona cuando detecta que son tan intensos que ha debido ocurrir algo positivo. La diseñó Iñaki Vázquez desde la startup Symplio y su primer prototipo no tuvo éxito comercial. Su autor trabaja actualmente como docente en Deusto.

- La botellita que mide lo que bebes cada día para calcular si estás haciéndolo en la medida adecuada. Ha habido varios proyectos de investigación de este tipo y no consta que ninguno haya pasado la prueba de fuego que supone lanzarlo comercialmente.
- El pastillero que registra que se está utilizando en el horario correcto para avisar a su propietario en caso de que no sea así. Hay muchas empresas que han diseñado productos de este tipo, incluida la vasca Bytek, una inageniería que básicamente se dedica a realizar proyectos de I+D.
- El cepillo de dientes que detecta en qué zonas de la boca no te limpias correctamente y se lo comunica por bluetooth a tu móvil. Yo he utilizado uno de estos aparatos, de Philips, y no tienen mucho sentido.
- El reloj que registra los pasos que das. Esto parece haber tenido un poco más éxito, aunque muchos móviles lo hacen de forma directa. Pebble hizo un producto de este tipo sin mucho éxito.
- La ducha inteligente que es capaz de identificar cuánta agua necesitas, con qué temperatura y por qué conducto debe salir. Roca tiene un producto de este tipo que incluso higieniza el plato después de cada uso.
- El brazalete que registra la exposición al sol de su usuario. La startup Netatmo diseñó este aparato con el fin de evitarnos el riesgo de cáncer, aunque parece que ya no está a la venta.
- El aparato que escanea la comida para detectar su composición. Lo inventó SCiO en formato bolsillo y se usa más en fábricas de alimentos que a domicilio. También hubo una startup que diseñó una exprimidora de zumos que era capaz de detectar las vitaminas, Juicero, pero también fracasó.
