Muchos polideportivos nunca se volverán a abrir

En la España de la primera década del siglo XXI se construyó con alegría. No solo pisos. También todo que venía asociado a ellos: calles, comercios, polideportivos… La alegría duró lo mismo que el dinero. Muchas veces no se midió bien lo que luego haría falta para mantener todas estas infraestructuras. Es lo que ha sucedido en la localidad cántabra de Castro-Urdiales, donde hay un polideportivo que ya no se va a poder abrir, pues no hay dinero ni para pagar a los que allí trabajan.

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