Las vacaciones fiscales eran el secreto mejor guardado de las opulentas bodegas alavesas

Poco a poco se va sabiendo qué se escondía detrás de las vacaciones fiscales forales de los noventa que ahora persigue la Comisión Europea con ahínco. Resulta que bodegas como Marqués de Riscal o Ysios no se construyeron solo por amor a la arquitectura sino fundamentalmente para pagar menos impuestos por los beneficios que generaba el vino.


El asunto ha saltado a la luz a raíz de que el PP haya retomado el poder en la Diputación de Alava, lo que ha llevado a Bizkaia a colaborar con Bruselas y romper la unidad foral. De esa forma se ha sabido que es el territorio más pequeño el que más tenía que esconder, pues fueron sus bodegas los principales beneficiarios de las vacaciones fiscales.

Como ya comentamos, las diputaciones trataron de impulsar la inversión mediante jugosas deducciones que permitían no pagar impuestos por el 45% de lo que se invertía en activos fijos, como inmuebles. Se aprovecharon de esta posibilidad desde Vocento, que construyó una nueva rotativa, hasta firmas de distribución como Eroski y Carrefour, que abrieron así grandes y medianas superficies con una pseudo-subvención pública. Incluso parece que se beneficiaron firmas de autobuses, que pudieron así renovar su flota.

En total se ha hablado de 300 empresas y de unas deducciones totales de entre 700 y 1.000 millones de euros, de los que según la Comisión Europea, solo se habrían recuperado 290 millones de euros. El caso es que Gipuzkoa, Alava y Bizkaia aseguran haber recobrado todo lo que les tocaba. Solo Bizkaia ha reconocido que Bruselas todavía le pide que 26 empresas devuelvan 65 millones de euros.

Pero la Comisión Europea habla de 80 compañías con deudas de 250 millones, por lo que cabe imaginar que las otras dos diputaciones también han estado escondiendo esta reclamación. ¿Dónde están esas compañías? Según Adolfo Lorente (Diario Vasco), 100 millones de euros corresponderían a una docena de empresas de Alava entre las que figurarían “las principales bodegas”, que se ven así “salpicadas” por un caso que podría suponer el cierre de alguna de ellas.

Sea como fuere, faltan todavía 85 millones de euros hasta llegar a los 250 que reclama Bruselas. Esa cifra coincide con una cifra aportada por la Diputación de Alava de lo que se ha devuelto hasta el momento en ese territorio por parte de empresas de diversos sectores. Eso dejaría efectivamente el agujero en el sector bodeguero, considerado “el talón de aquiles” por abogados consultados por Diario Vasco.

Lo peor de este asunto es que no hay manera de comprobarlo, porque el Boletín Oficial de Alava, donde deberían haberse publicado los incentivos, no está disponible en Internet para consultas anteriores a 1999. Es un caso de flagrante opacidad. Y no hay que olvidar que fue precisamente en el flanco sur donde las vacaciones fiscales se estrellaron con los intereses de la comunidad vecina, La Rioja.

(Actualización 30.03.12) Empieza a salir la mierda. Barón de Ley acaba de confesar, por imperativo de la CNMV, que ha de devolver 11,2 millones de euros. En este caso, el crédito fiscal fue resultado de las inversiones que realizó su filial El Coto de Rioja, situada en Oyón.

(Actualización 17.07.12) Sigue saliendo mierda. La última en reconocer que se benefició de las vacaciones fiscales es CVNE, que ha tenido que devolver 12,4 millones de euros a la Diputación de Alava. Aunque tiene su sede en Haro, CVNE se construyó en Laguardia un impresionante edificio para su bodega Viña Real.

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