La startup donostiarra Linq cierra una ronda de 1,24 millones

La startup donostiarra Linq, que está comercializando una tecnología desarrollada en Ceit para verificar los procesos de fabricación con electromagnetismo, ha cerrado una ronda de 1,24 millones. Entran en la empresa gestada por Ibon Iribarren el fondo de la Universidad de Navarra, CDTI Innvierte, Radar Ventures (Guillermo Arregui) y la Comisión Europea, esta última a través de EIT Manufacturing.

La tecnología de Linq se está aplicando con éxito en los sectores de automoción, línea blanca y siderurgia, que fabrican piezas ferromagnéticas. Con métodos no destructivos, la startup guipuzcoana detecta propiedades mecánicas de las piezas, como la dureza, profundidad de capa tratada o límite elástico, para averiguar si se ha producido algún error en el proceso.

Esta tecnología es más rentable, rápida y fiable que las utilizadas hasta el momento, por lo que ha despertado un gran interés. De todas formas, los fondos que han entrado en la ronda apoyan startups en fases muy iniciales, cuando todavía el negocio no es rentable y necesita seguir desarrollándose. En este caso, especialmente a nivel internacional. En la entrevista que le hicimos, Iribarren ya nos adelantó que iba a abrir una ronda.

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