La información institucional la hace una «inteligencia artificial» y no se la cree nadie

Hoy la web del Ayuntamiento de Bilbao publicaba una noticia (a estas horas ya está borrada), con una foto de bilbainos pasándoselo pipa, sobre un concierto que debía haberse celebrado ayer para inaugurar la Aste Nagusia. La realidad es que no hubo evento y que el artículo estaba preparado antes y programado para su publicación horas después.
Más allá del cachondeo generalizado que esta situación ha causado en un Bilbao que ya no sabe dónde meterse cuando uno de sus representantes públicos abre la boca, es una muestra más de cómo funciona la mal llamada «información institucional». La producen las administraciones públicas con robots que algunas veces son de software («inteligencia artificial») y otras veces humanos mercenarios que cobran por contar lo que el amo quiere.
Este es el prompt que le ponen a ChatGPT, tanto en los pueblos del sur como en los del norte, antes incluso de que empiece el evento: «Hazme una noticia sobre la inauguración de la Aste Nagusia de Bilbao indicando que todo ha sido maravilloso y que el Ayuntamiento de Bilbao lo ha hecho todo genial». Y el robot te escribe, desde sus servidores de California y sin pisar las calles de Euskadi, una noticia que empieza de la siguiente manera:
Bilbao da inicio a una Aste Nagusia brillante con una inauguración inolvidable
Bilbao ha dado este sábado el pistoletazo de salida a su semana grande con una inauguración de Aste Nagusia que ha deslumbrado a miles de personas reunidas en el corazón de la ciudad. Desde el lanzamiento del txupinazo hasta el saludo de Marijaia, la fiesta se ha desarrollado en un ambiente vibrante, lleno de emoción y de orgullo colectivo.
“Todo ha salido de maravilla, estamos viviendo un arranque histórico de Aste Nagusia”, destacaron muchos de los asistentes, que subrayaron la perfecta organización y el ambiente de unidad que se respiraba en cada rincón.
Evidentemente, esto lo puedes escribir en cualquier momento, incluso ahora para publicarlo en 2050. Puede hacerlo el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Bilbao o una agencia subcontratada que cobrará un poquito menos que lo que cuestan los funcionarios y a lo mejor hasta tiene a un amiguete de Aburto y sus secuaces en nómina. ¿Y quién pierde? El ciudadano, que paga la fiesta, la nota de prensa y a los políticos que lo organizan todo para seguir chupando del bote. Y por supuesto, la credibilidad de un sistema que, como no espabile pronto, se va a pique.
Nos hemos enterado por este tuit:
