La gran consultoría se reinventa con la IA: así se adaptaron Deloitte, PwC, EY y KPMG en 2025

El año 2025 marcó un punto de inflexión para la industria global de la consultoría. Tras el auge extraordinario vivido durante la pandemia y el posterior frenazo provocado por la contención del gasto empresarial, las cuatro grandes firmas —Deloitte, PwC, EY y KPMG, también conocidas como «big four»— han entrado en una nueva fase, definida menos por el crecimiento acelerado y más por una transformación profunda de su modelo de negocio. En el centro de ese cambio está la inteligencia artificial.


Con una plantilla conjunta de alrededor de 1,5 millones de personas y unos ingresos que superan holgadamente los 200.000 millones de dólares, las big four afrontan una doble presión: demostrar que saben aplicar la IA internamente para ganar eficiencia y, al mismo tiempo, liderar a sus clientes en procesos de transformación cada vez más complejos, regulados y estratégicos. Los resultados financieros de 2025 muestran cómo cada una está abordando ese reto.

Deloitte: reestructuración y apuesta por la escala. Deloitte, la mayor de las cuatro, creció en 2025 un 4,8%, pese a fallos puntuales como el informe australiano de 300.000 dólares que se descubrió que contenía numerosos errores y que había sido generado automáticamente con IA. Más allá de las cifras, el movimiento más relevante fue interno: la firma reorganizó sus líneas de negocio, reduciéndolas de cinco a cuatro, en un intento de simplificar su estructura y orientarla hacia servicios más transversales, muchos de ellos impulsados por tecnología e IA.

Pese a perder contratos públicos en Estados Unidos en el contexto de los recortes impulsados por la Administración Trump, Deloitte aumentó su plantilla en 10.000 personas, hasta 470.000 empleados. Es una señal clara de que la firma sigue apostando por la escala, especialmente en áreas de consultoría tecnológica y transformación, donde la automatización y la IA generativa están redefiniendo procesos, desde la gestión del riesgo hasta la analítica avanzada.

PwC: menos personas, más eficiencia. PwC es la excepción dentro del grupo de las big four. En 2025 volvió a desacelerar su crecimiento, hasta el 2,7%, y redujo su plantilla global en 5.600 personas, quedándose en 364.000 empleados. Es un giro estratégico respecto a los años anteriores, cuando el objetivo era crecer en volumen.

La firma ha sido explícita en su enfoque: usar la IA para elevar la productividad y cambiar la forma de trabajar. PwC ha invertido de forma intensa en formación interna —incluyendo iniciativas tan simbólicas como eventos para “normalizar” el uso de la IA entre los empleados— y ha priorizado el crecimiento en advisory, donde los ingresos aumentaron un 4,6%. El mensaje implícito es claro: menos horas facturables tradicionales y más valor añadido apoyado en tecnología.

EY: la IA como motor de nuevo negocio. En EY, 2025 confirmó que la IA no es solo una herramienta interna, sino una fuente directa de ingresos. La firma mantuvo un crecimiento global del 4%, pero destacó especialmente el repunte de su negocio de consultoría, que creció un 5,2% tras haberse estancado el año anterior.

EY reportó un aumento del 30% en los ingresos vinculados a servicios relacionados con IA, como transformaciones empresariales integrales y marcos de gobernanza de la inteligencia artificial. Este dato es revelador: a medida que la IA se integra en procesos críticos, las empresas demandan asesoramiento no solo técnico, sino también regulatorio, ético y organizativo. EY volvió además a crecer en empleo, superando los 406.000 trabajadores, tras los ajustes realizados en ejercicios anteriores.

KPMG: crecimiento selectivo y foco regulatorio. KPMG, la más pequeña de las big four y la única 100% europea, registró un crecimiento del 5,1%, uno de los más altos del grupo. Su estrategia ha sido más selectiva, con un fuerte impulso en tax y legal, donde los ingresos crecieron un 7,5%, muy por encima de sus competidores.

La creación de una división legal en Estados Unidos en 2025 es significativa: refleja cómo la complejidad normativa asociada a la digitalización y la IA está ampliando el perímetro tradicional de la consultoría. KPMG también aumentó ligeramente su plantilla, hasta 276.000 empleados, apostando por perfiles híbridos que combinan conocimiento fiscal, tecnológico y regulatorio.

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