Jesús Domínguez (Quanvia): «Hemos pivotado hacia un nicho en el que podíamos diferenciarnos mucho»

Jesús Domínguez (Cuenca, 1980) creó Quanvia hace tres años junto con José Rigol (CTO) y Enrique Solano (CEO) para ofrecer consultoría en tecnologías cuánticas. La startup ha ido pivotando hacia un ámbito en el que las posibilidades de diferenciación eran sustanciales: la sensórica aplicada a la biomedicina.
Esta es su historia:
- La trayectoria profesional de Domínguez es tan singular como la de Quanvia. Estudió ingeniería informática pero siempre ha ejercido como consultor financiero, incluso para una startup, Fundeen, de cuyo capital acaba de salir. Y en paralelo ha seguido el camino de la docencia, su verdadera pasión personal, que es el que le ha llevado hasta Quanvia. «Para poder convertirme en profesor necesitaba doctorarme y, como me atraían mucho las tecnologías cuánticas, me recomendaron hacerlo en la UPV con Enrique Solano, una eminencia en la materia. Los dos creamos después, junto con José Rigol, Quanvia, como spinoff de la UPV. En un principio, para ofrecer consultoría en tecnologías cuánticas», explicó.
- Quanvia ha ido evolucionando con el tiempo hasta centrarse en la sensórica aplicada a la biomedicina. Y es que las tecnologías cuánticas aumentan la sensibilidad de los sensores y, por tanto, su potencial. «Vimos un nicho ahí porque nos permitía diferenciarnos y hay poca competencia. También influyó mucho que mi mujer es cirujana y que, cuando hacíamos divulgación de la cuántica en la UPV nos encontramos con un enorme interés en la facultad de medicina. Tenemos ya un primer prototipo que estamos empezando a probar con la industria, porque no queremos quedarnos en el laboratorio. En concreto, con oftalmólogos y especialistas en cáncer de recto», explicó.
- Quanvia se ha financiado con aportaciones de los socios, venta de consultoría y ayudas públicas. Antes de captar fondos externos, Domínguez quiere que su prototipo esté listo. «En el último Neotec de CDTI hemos quedado los segundos y de ahí ha venido una financiación importante. Con ese impulso hemos podido contratar especialistas, aunque esto es lo que más nos cuesta porque en toda España no hay más de 30-50 profesionales de cuántica. Una vez tengamos el prototipo listo, queremos cerrar una primera ronda de entre 750.000 y un millón de euros. Nos gustaría meter algún socio industrial. La caja es una obsesión para nosotros. Queremos tener siempre la gasolina para 4/5 años», explicó.
