Iniciativas europeas que han triunfado: GSM, Airbus y energía eólica

Dando por hecho que Israel está en otro continente, es indiscutible que Europa va casi siempre por detrás de los países más punteros tecnológicamente. Y fundamentalmente de EE.UU. y de China, los más innovadores junto con otras potencias asiáticas como Taiwán o Corea del Sur. Sin embargo, hay tres excepciones: el GSM, Airbus y la energía eólica y los tres tienen como punto común regulaciones que han buscado el impulso industrial.


Veamos:

  • El GSM. Aunque hoy solo se habla de 5G, hubo un tiempo en que todos los móviles europeos y de gran parte del mundo utilizaban un estándar que había sido desarrollado íntegramente en la UE para que unos terminales se entendieran con otros, el GSM, también conocido como 2G. En lugar de dejar la tecnología solo en manos de las empresas, las autoridades de Bruselas decidieron en 1992 elegir una y semi-obligar a los operadores a utilizarla. Eran tiempos de liberalización de las telecomunicaciones y las nuevas licencias que se otorgaban debían recurrir al GSM. Esta política fue copiada por otros países e impulsó el negocio de dos compañías europeas: Ericsson y Nokia, entonces líderes.
  • Airbus. Aunque el proceso ha sido largo, hoy es indiscutible el liderazgo aeronáutico europeo por delante de EE.UU. (Boeing). En este caso, el éxito debe atribuirse no a las autoridades europeas sino a los gobiernos de unos determinados países. Inicialmente solo Francia, Reino Unido y Alemania, que unieron a empresarios y políticos en 1967 para diseñar conjuntamente el embrión de una industria regional en el sector aeronáutico e incluso militar, sectores claramente estratégicos. España se uniría en 1971 con un 5,5% del capital a través de la sociedad pública CASA (Construcciones Aeronáuticas, SA). El resultado fue un primer ingenio, el A300, gestado en 1972 y que se convertiría en el primer avión comercial con dos motores, frente a los 3 ó 4 habituales hasta entonces. Consumía menos, lo que terminaría suponiendo un primer éxito. Después llegarían nuevos desarrollos tecnológicos y una guerra comercial y política con Boeing de la que ha salido victoriosa la compañía europea. Lleva muchos años vendiendo más aviones, fundamentalmente porque dan menos problemas que el Boeing 737 Max, la respuesta norteamericana al liderazgo en eficiencia y precio del A320.

  • Energía eólica. Hace apenas 15 años generar energía eléctrica con molinos de viento no era rentable. Sin embargo, algunos países empezaron a promover su instalación, por razones más ecológicas que económicas, vía subvenciones por kilowatio generado. Esto impulsó a la entonces incipiente industria eólica europea, liderada por España y Dinamarca. La firma danesa Vestas había sido la auténtica pionera, aunque cometió el error de licenciar su tecnología a dos empresarios vascos que hasta entonces se habían dedicado a construir piezas de automóviles y aviones. Se trata de Juan Luis Arregui y Joseba Grajales, promotores de Gamesa, que fue poco a poco transformándose en una de las tres mayores fabricantes de molinos de viento del mundo. Esta compañía y su vecina navarra Nordex (antiguamente EHN, con participación del Ejecutivo foral y de Acciona) no habrían tenido éxito de no haber contado con el apoyo, vía subvenciones de tarifa, primero del Gobierno de España y posteriormente de otros países del mundo en los que se ha ido expandiendo. Hoy en día el viento genera el 37% de la energía renovable de la UE y la industria eólica da trabajo a 300.000 europeos.

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