Preguntas y respuestas sobre la operación Sidenor-Talgo
|Nos están llegando a Gananzia muchas cuestiones sobre la operación por la cual un grupo liderado por Sidenor entra en el capital de Talgo. Vamos a ver si con este listado de preguntas y respuestas podemos atender todas las dudas que nos han transmitido.
¿Es una operación buena? Talgo es un fabricante de equipos ferroviarios con un número importante de patentes (el buscador de Google arroja 219 resultados), especialmente en lo que se refiere a la integración de diferentes anchos de vía y a la consecución de alta velocidad, mediante el aligeramiento del tren, la modificación de su centro de gravedad y la gestión independiente de cada una de sus ruedas. Merece la pena escuchar a su fundador, Alejandro Goicoechea, para comprender cómo revolucionó la ingeniería ferroviaria a nivel mundial.
Por estas razones, se viene considerando como empresa estratégica que, por tanto, no debe caer en cualquier mano, aunque ésta es una consideración política de tipo subjetivo. De hecho, se ha llegado a decir que es uno de los principales inventos vascos (e incluso españoles) de la historia. Sus más de 1.000 empleados, entre las plantas de Rivabellosa y Madrid, la hacen también muy atractiva, sin olvidar que subcontrata componentes a muchos proveedores vascos. Que sus decisiones de futuro se vayan a tomar desde Euskadi es, en principio, muy positivo.
¿Y qué significa que una empresa sea estratégica? El hecho de considerarla estratégica permitió al Gobierno de España echar atrás una oferta de la firma Magyar Vagon, teóricamente vinculada a intereses rusos, para hacerse con Talgo. Pero resultaba mucho más complicado hacer lo mismo con la polaca Pesa Bydgoszcz, que no tiene vínculos con ningún país enemigo. De hecho, resulta difícil imaginar qué excusa se podría poner para bloquear la compra por parte de una empresa de un país en el que hay varias compañías españolas con fuertes intereses. Sin ir más lejos, CAF es propietario en Polonia del fabricante de autobuses eléctricos Solaris.
Así que el Gobierno de España utilizó dos vías para que Trilantic no vendiera a Pesa Bydgoszcz. Por una parte, presionó a los socios del fondo para que entendieran que debían hacer lo indicado desde Moncloa y, por otra, lanzó a la diplomacia española a Polonia. Aunque algunos medios han citado dificultades para financiar la operación por parte de Pesa Bydgoszcz, es muy probable que lo que se haya ofrecido sean futuras subcontrataciones de trabajos a la ferroviaria polaca.
¿Por qué Talgo necesitaba un comprador? El accionariado de Talgo está conformado por la familia cofundadora (Oriol) y varios fondos de inversión, que generalmente invierten para un periodo de tiempo muy determinado, tras el cual están obligados a vender (o cerrar). Es el caso del británico Trilantic, que tenía un 29,8% del capital y llevaba tiempo buscando un comprador, últimamente ya con carácter de urgencia.
¿Por qué los nuevos accionistas solo compran el 29,8%? Porque es lo que vende Trilantic. En cualquier caso, si quisieran más del 30%, tendrían que lanzar una OPA y eventualmente comprar el 100% del capital. Eso requeriría unas cantidades económicas muy elevadas, puesto que Talgo vale en bolsa casi 500 millones de euros. Sidenor y sus socios (el Gobierno Vasco y varias fundaciones bancarias accionistas de Kutxabank) van a poner algo más de 184 millones de euros.
¿Es Sidenor un buen socio industrial? Se ha repetido hasta la saciedad que Talgo necesitaba un socio industrial. Sidenor, evidentemente, no lo es, porque su negocio es la fabricación de acero, una actividad muy alejada de la ferroviaria. Pero lo que sí ha demostrado su propietario, José Antonio Jainaga, es una capacidad de gestión de empresas industriales a prueba de bombas. Este ingeniero bilbaino convertido casi por casualidad en empresario ha demostrado tener recursos para sacar adelante compañías de diverso tipo. Lo ha hecho con una fábrica de acero, previamente lo hizo con una de ruedas (fue directivo de la principal planta de Michelin en Francia) y es indiscutible que mañana lo podrá hacer con una de trenes. Si el viento sopla a su favor, claro está.
¿El precio es alto o bajo? Talgo tiene más pedidos que capacidad de fabricación, lo cual en este momento, con sectores como el eólico o el automovilístico en pleno declive, es una gran suerte. Muchos gobiernos del mundo quieren trenes como los que fabrica Talgo y lo que más le urge es ser capaz de fabricarlos a tiempo y con la máxima eficiencia. Eso tira hacia arriba el precio pero por otra parte la firma ferroviaria ha padecido varios retrasos en los últimos tiempos que, además de generar sanciones, han puesto en duda su capacidad de producción. Una empresa húngara a la que el Gobierno de España se negó a venderle Talgo ofrecía prácticamente lo mismo hace menos de un año, 5 euros por acción, así que la cantidad acordada es razonable.
¿Quién gana? Si la operación sale bien, los más beneficiados serán los nuevos socios, liderados por Sidenor. Pero en esta operación hay un aspecto político que no debe pasar desapercibido. La foto del cierre incluía a dos miembros del Gobierno Vasco y a otros tantos de las fundaciones bancarias propietarias de Kutxabank, con Jainaga en el medio. Y Vocento, siguiendo instrucciones de sus anunciantes de Lakua, ha dado a entender que el verdadero artífice de esta operación es el lehendakari Imanol Pradales. La realidad es distinta. Es el Gobierno de España el que ha realizado toda la negociación, incluida la incorporación de Sidenor, cuyo líder es vasco pero no precisamente nacionalista. Pero como la política a veces da muchas vueltas, el PSOE pactó con el PNV que los que se llevarían los aplausos serían los vascos, a cambio de su apoyo parlamentario. A Eneko Andueza, el líder del PSE, no le ha hecho mucha gracia todo esto. Es evidente, además, que parte del acuerdo implicaba eliminar o retrasar algunas de las sanciones que le ha aplicado Renfe por retrasarse en la entrega de ciertos pedidos.
¿Es cierto que Talgo va a regresar a Euskadi? Talgo no nació en Euskadi, aunque sus dos creadores, los ingenieros José Luis de Oriol Urigüen y Alejandro Goicoechea Omar, fueran vascos. Ambos vivían entonces en Madrid y fue allí donde en octubre de 1942 constituyeron Patentes Talgo con un capital de un millón de pesetas. El dinero lo puso Oriol, entonces presidente de la eléctrica Hidrola (hoy Iberdrola), y la tecnología Goicoechea, que se quedó con un 40% de las acciones. Talgo son las siglas de «Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol».

El primer prototipo se produjo en la planta de Hijos de Juan de Garay en Oñati y llegó a alcanzar los 100 kilómetro por hora, pero el primer tren comercial se tuvo que fabricar en EE.UU., como consecuencia de los bloqueos militares que trajo consejo la Segunda Guerra Mundial. Fue el que circuló a partir de 1950 entre Madrid y Hendaia. No sería hasta 1966 cuando Talgo podría tener su propia planta en España, que se situó en Rivabellosa porque la familia Oriol es originaria de Alava. Ese mismo año sus trenes superaron la barrera de los 200 kilómetros por hora y en 1968 ya eran capaces de cruzar la frontera con Francia hacia París sin detenerse pese al diferente ancho de vía.
Talgo tenía entonces un centro de mantenimiento cerca de Madrid, en Las Rozas, ya que su único cliente fue durante muchos años Renfe, y la modesta fábrica alavesa, en donde situó su sede social. Esto cambiaría en 1988, cuando la compañía trasladó su domicilio de Rivabellosa a Madrid. ¿Por qué? Nunca lo explicaron, pero es muy probable que los nuevos tiempos políticos que soplaban en Euskadi llevaran a los Oriol, fuertemente conservadores, a alejarse formalmente del País Vasco. De hecho, ese mismo año se había aprobado el primer convenio colectivo de la compañía. El diputado general de Alava ha dejado caer que se marchó por ETA.
Sin embargo, la fábrica alavesa no menguó sino todo lo contrario: de 100 trabajadores ha ido pasando a los 600 actuales con picos de 700, de la mano de una progresiva internacionalización. Talgo vende y mantiene hoy trenes en países como Arabia Saudí, Kazajistán, Alemania, EE.UU., Uzbekistán, Reino Unido, Dinamarca o Egipto. Teóricamente también en Rusia. En casi todos ellos la orografía y temperaturas extremas convierten a los trenes vascos en los más estables y seguros.
Que la sede social regrese a Alava es anecdótico y sí suena a cierto despecho del PNV hacia la familia Oriol, uno de cuyos miembros, José María Oriol Fabra, bisnieto del fundador de Talgo, dimitió como vicepresidente cuando ya vio claro quién iba a asumir el poder. Se mantiene como presidente Carlos de Palacio Oriol, primo de las ex ministras Ana y Loyola de Palacio. Los Oriol no tienen actualmente más del 5% del capital.
¿Quiénes son los miembros de la familia Oriol? El nombre de los bisnietos y nietos del fundador que permanecen en el capital de la compañía se conoció en 2015, cuando firmaron un pacto de socios con el resto de grandes accionistas. Se trata, además del presidente y vicepresidente, de Lucas de Oriol López-Montenegro, Nicolás Domecq Oriol, Javier Oriol Muñoz, Ignacio de Oriol Muñoz, Magdalena de Oriol Muñoz, Santiago de Oriol Muñoz, Juan Pedro de Oriol Muñoz, Patrocinio de Oriol Muñoz, María de Palacio de Oriol, Luis María de Palacio Guerrero, Santísimo Sacramento de Palacio Guerrero, José María de Palacio Oriol, Isabel de Palacio Delattre, Felipe de Palacio Delattre, Leonor de Palacio Delattre, Nieves de Oriol Pastega, Mario Oriol Pastega, Alejandra Paula Oriol Pastega, Carlos del Río González-Gordon, María del Dule Nombre del Río de Oriol, Gonzalo del Río Oriol, Jaime del Río Oriol, Luisa Fernanda del Río Oriol, Blanca del Río Oriol, Carlos del Río Oriol, Iñigo Oriol Ibarra, Carlos Oriol Ybarra, Begoña Oriol Ybarra, Casilda Castillejo Oriol, Catalina Castillejo Oriol, Dolores Castillejo Oriol, María del Dulce Nombre Castillejo Oriol, Juan Castillejo Oriol, José Luis de Oriol Ybarra, Miguel de Oriol Ybarra, Luis Ignacio Recasens Castillejo, Eduardo Serra Arias, Antonio De León Borrero, Juan Bautista Castillejo Oriol, María Gracia Recasens Castillejo, Camilo Pedro de Oriol Fabra, Esperanza de Oriol Fabra, María Gracia de Oriol Fabra y Alfonso Oriol Fabra.
El lehendakari decía esto sobre el tema en octubre de 2024: