Europa 1990 vs Europa 2025: ¿Las mismas élites corporativas?

La comparación entre las mayores empresas europeas por ingresos en 1990 y en 2025, según el criterio de Fortune Global 500, muestra una conclusión clara: Europa ha cambiado menos de lo que parece en sus grandes campeones, pero mucho en la naturaleza de su poder económico.


A primera vista, las dos listas presentan nombres distintos, pero un análisis sectorial revela una notable persistencia de los mismos pilares:

  • Energía y petróleo: En 1990 dominaban Royal Dutch Shell, BP, Eni y Elf Aquitaine. En 2025 siguen siendo centrales Shell, BP, TotalEnergies, EDF y Equinor, a los que se sumarían, si incluimos a Rusia, Gazprom y Rosneft. La energía no solo permanece: gana peso, aunque ahora incluye gas, electricidad y control estatal en algunos casos.
  • Automoción alemana como columna vertebral industrial. En 1990 figuraban Volkswagen, Daimler-Benz, Fiat, Renault y Peugeot. En 2025 destacan Volkswagen, Mercedes-Benz, BMW y Stellantis (resultado de la consolidación Fiat-PSA). La industria del automóvil no desaparece, sino que se concentra y se hace más transnacional.
  • Consumo global resistente. Nestlé aparece en ambas listas, como uno de los pocos ejemplos de continuidad pura. El gran consumo europeo demuestra una capacidad excepcional de adaptación global.

Donde sí se produce una ruptura clara es en la composición funcional de las élites empresariales:

  • Ascenso de la banca y los servicios financieros. En 1990, la banca europea no estaba entre los gigantes por ingresos. En 2025 aparecen BNP Paribas, Santander, HSBC, Société Générale. Esto refleja: La financiarización de la economía europea, el crecimiento de balances bancarios tras la globalización financiera y el peso de la intermediación frente a la producción industrial.
  • Nuevos campeones de materias primas. Glencore no tiene equivalente directo en la lista de 1990. Representa un modelo nuevo: comercio global de commodities, integración logística-financiera y exposición directa a la volatilidad geopolítica. Europa gana peso como hub comercial, no solo como productor.
  • Declive de la gran química y la electrónica clásica. En 1990 eran centrales BASF, Hoechst, Imperial Chemical, Bayer o Philips. En 2025 ninguna de ellas figura entre las veinte primeras por ingresos. No es tanto un colapso como una pérdida relativa: generan menos ingresos y se produce un desplazamiento del liderazgo tecnológico hacia EE. UU. y Asia.
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