Sobre la agridulce estrategia del EVE en torno al gas natural

He leído con detenimiento la entrevista que Xabier Aja le hace en Deia a Iñigo Ansola, el actual CEO del Ente Vasco de la Energía (EVE), un agente que a lo largo de la reciente historia de Euskadi ha resultado trascendental. Veo con muy buenos ojos que revele lo que están haciendo y especialmente el comienzo de la extracción de gas natural en La Rioja con métodos convencionales. Pero lamento su rechazo absoluto al fracking en cualquier circunstancia.


Sobre lo primero, decir que existen indicios elevados de que, al igual que ya se está haciendo en Viura (Sotés, La Rioja), próximamente se puede extraer gas natural del subsuelo de Alava y de otros territorios limítrofes como Burgos y Cantabria, donde EVE tienen concesiones. Hay que recordar que en Armentia ya se sacaron hidrocarburos hace unos 20 años pero en una cantidad tan pequeña que era una explotación inviable. La evolución tecnológica hace que ahora sí pueda ser rentable.

Con lo que no estoy para nada de acuerdo es con el rechazo radical al fracking. Tal y como se planteó en tiempos de Patxi López, esta tecnología de extracción de hidrocarburos debe ser estudiada para conocer sus ventajas y riesgos en nuestro territorio. Lo que no es de recibo es que empleemos en nuestro mix energético cantidades industriales de gas natural, venga de donde venta, y luego no queramos generarlo nosotros.

Más aún si algún se confirman los augurios de que podríamos tener una balsa gigantesca en nuestro subsuelo. ¿Estamos dispuestos a prescindir del dinero que podría suponer extraer gas natural con fracking y seguir endeudándonos? ¿Qué pasará si el precio de los hidrocarburos duplica su valor? Es cierto que el Parlamento Vasco rechazó el fracking pero sin apenas datos, sin debate y con posicionamientos cara a la galería de un PSE que unos años antes era el principal impulsor de las exploraciones.

El EVE, como ente público, debe seguir evidentemente el criterio del Parlamento Vasco, pero sin adoptar posicionamientos tajantes a futuro. Lo que espero de Ansola es que siga explorando y extrayendo gas natural y, sobre todo, estudiando si una u otra tecnología puede ser aplicable en nuestro territorio, sin rechazar ninguna de ellas, al menos en laboratorio.

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