Cepillos de dientes conectados: enorme tontería

Las pasadas navidades los Reyes me trajeron un cepillo de dientes “conectado”. Básicamente, es un artilugio que mientras recorre la boca te va indicando, a través del móvil, en qué zonas no has sido suficientemente insistente y si estás utilizando una buena técnica. Lo hace con sensores de movimiento y con eso que hoy se denomina Internet de las Cosas. Pero me ha parecido una enorme tontería.


Al margen del engorro que supone llevarse el móvil al baño, para saber si utilizas bien el cepillo no creo que haga falta tanta tecnología. Al margen de que, con una vez que lo utilices, ya puede ser suficiente para corregir malos hábitos. A lo único que sí le veo cierta utilidad, por aquello de la necesidad de disciplina en estas lides, es al aviso automático de que no has utilizado el cepillo con la frecuencia necesaria.

Pese a todo, el mercado se está llenando de este tipo de artilugios. El mío era de Philips, pero han comercializado productos similares Colgate (con la startup francesa Kolibree), Oral-B e incluso Xiaomi. Al mismo tiempo, en EE.UU. se está desarrollando una potente industria de tecnologías que unen ortodoncia e Internet de las Cosas, con actores como SmileDirectClub, Invisalign, Candid, Uniform Teeth u Orthly.

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