El ingeniero Manu Muñoz (Vitoria-Gasteiz, 1973) dirigió plantas de firmas industriales hasta que en 2013 decidió pasarse el sector biofarmacéutico. Primero por cuenta ajena y después como emprendedor.
Miguel Ramos (Balmaseda, 1978) estudió informática y con apenas 25 años puso en marcha Comversa, una empresa pionera en el desarrollo para teléfonos móviles. Siendo mentor de Berriup
Miren Garcia-Chazarra (Donostia, 1972) e Ixone Elosegui (Donostia, 1973) estudiaron ADE en Sarriko y trabajaron en Cegasa hasta convertirse en emprendedoras. El aparato de tecno-belleza que han diseñado
Alex Sánchez (Erandio, 1984) estudió Publicidad y Relaciones Públicas y trabajó en este mismo ámbito hasta que decidió emprender junto a su amigo Carlos Brea. Juntos crearon una
María Muñoz (Donostia, 1991) estudió ingeniería industrial en Tecnun y trabajó cuatro años en Gestamp antes de volver a la empresa familiar de automoción, Oribay. Ahí observó un
El ingeniero Romain Roquefère (Le Chesnay, Francia, 1974) trabajó varios años para grandes consultoras hasta que, con 40 años, decidió cambiar de vida y establecerse en la tierra
Antxon Caballero (Getxo, 1995) estudió administración de empresas y decidió emprender para poder crear sus propios proyectos. Su startup, Heuristik, desarrolla tecnología para identificar a los pacientes y
Javier Llano (Bilbao, 1962) se formó en una academia de informática en los tiempos de las tarjetas perforadas y trabajó en diversas empresas industriales y consultorías, en las
Jesús Fernández (Arrasate, 1969) trabajó en publicidad muchos años hasta que se pasó al diseño industrial, especialmente en automoción, e incluso a la comercialización de productos de estampación.
Tras estudiar ADE, Peio Tomé (Donostia, 1975) trabajó en el mundo financiero hasta recabar en un hospital en el área de gestión. El centro sanitario cerró y, tras