Tras estudiar informática en Mondragon Unibertsitatea, Ion Padilla (Vitoria-Gasteiz, 1988) se fue a trabajar al CERN suizo y posteriormente a HP. Desde el país transalpino ha puesto en
Maren Iturburu (Bilbao, 1972) estudió bellas artes y pronto se dio cuenta de que, como artista, nunca podría independizarse. Así que con dos compañeros de clase montó en
Ainara Beobide (Ubide, 1979) estudió educación infantil y ha hecho de todo antes de emprender. Su proyecto, Lavándula Cosmética, en el que le acompaña Ainhoa Aranburuzabala, empezó como
Ane Rodrigo (Bilbao, 1988) estudió biología molecular y biomedicina y se especializó en Ciudad del Cabo en fármacos antibióticos contra la tuberculosis. De vuelta a Euskadi ha pasado
Josema Cibrián (Donostia, 1981) emprendió, con otros compañeros, poco después de terminar ingeniería industrial. Tras un periodo de trabajo por cuenta ajena, ha vuelto a intentarlo en el
Xabier Méntrida (Donostia, 1974) estudió ingeniería industrial y se licenció en administración de empresas antes de trabajar en prácticamente todos los sectores industriales relevantes de Gipuzkoa. Sus últimas
Iker Badiola (Ondarroa, 1978) estudió biología y es catedrático de la UPV además de emprendedor. Ya va por su segnda startup. La primera fue Innoprot, gestada con otros
Mikel Aguirre (Orduña, 1988) tenía una oferta de trabajo al día siguiente de terminar su doctorado en genética y biología molecular. Le querían en Anbiotek, una empresa con
José Carlos Fuertes (Bilbao, 1965) estudió ingeniería agrícola pero rápidamente se decantó por el mundo de la empresa. A raíz de la pandemia ha puesto en marcha TupTup,
Mireia Muñiz (Barcelona, 1986) estudió ingeniería telecomunicaciones y trabajó como subdirectora de innovación de una consultora vizcaína antes de montar su propia empresa. Primero se dedicó a asesorar