Por mucho que a los sindicatos les pese, la Industria 4.0 es un fenómeno tecnológico imparable, al mismo tiempo que supone una enorme oportunidad para territorios «periféricos» que
Gipuzkoa fue pionera en todo el Estado en la apertura de discotecas en los años setenta y ochenta. Basta recordar a la mítica Ku, después ampliada en Ibiza,
Kaiku, firma guipuzcoana de capital suizo, campaba hasta ahora a sus anchas en el mercado lácteo vasco, apenas molestada por los carranzanos de Guvac y su Bizkaia Esnea.
No es muy conocido que Euskadi es una potencia en la fabricación de envases. La infraestructura industrial y la presencia de un gigante de la distribución como Eroski
Lo acaba de dejar muy claro la Autoridad Vasca de la Competencia (AVC): «El diseño de la campaña Bonoredekor genera discrimación y es contrario a la libre competencia
Hemos hablado varias veces del potente sector bicicletero que se gestó en Eibar en los años treinta y cuarenta en torno a Orbea, BH, GAC, Abelux o Torrot.
En el marco de un proyecto de investigación, Biolan Microbiosensores ha desarrollado productos para medir la calidad de la Coca-Cola, el café Baqué y las angulas de Aguinaga.
Los sindicatos andan revueltos porque creen que la Industria 4.0 destruye empleo. De ahí que el diputado de Promoción Económica de Bizkaia, Imanol de Pradales, destacara esta semana