Algunos trucos para “influir” sobre los demás

En un mundo de influencers y reputaciones online de diversos calibres, podría parecer que la clave del éxito está en cifras como los “followers” o los “retweets”. Y sin embargo, el arte de influir, tanto en un ámbito profesional como personal, no ha cambiado tanto y se sigue basando en unos parámetros más o menos similares. Veamos.


– Convertirse en alguien interesante. Las personas se sienten atraídas por los que tienen éxito, por lo que evidentemente es fundamental vender esa imagen antes de tratar de influir sobre otros. Tener chófer, una buena casa y una oficina lujosa resultan importantes a la hora de influir en esta vida tan materialistas. Pero ojo, sin pasarse. Los presuntuosos producen rechazo. Un buen perfil en Linkedin es una buena carta de presentación. Mostrarse seguro es fundamental.

– Sonreír. Una de las claves de la empatía es la sonrisa. Rompe barreras y facilita todo contacto, además de transmitir tranquilidad y seguridad. Es fundamental para vender y evidentemente también para influir. Las personas sonrientes tienen una mayor capacidad de influencia de por sí. Pero ojo, las sonrisas deben ser reales puesto que la autenticidad también es uno de esos valores que seducen a las personas.

– Elegir una buena “víctima”. Suena mal, pero es más fácil influir a una persona que nos tiene cierto miedo que a alguien que se muestra con cierto desparpajo ante nosotros. También es importante aislarla de su área “de seguridad” para que sienta que tú puedes ayudarla en esa situación. De ahí que influir por Internet resulte bastante más complicado que en persona, puesto que se carece de esa interacción que permite detectar estas posiciones.

– Dejar que la “víctima” tenga la sensación de que es ella la que domina. Una táctica que nunca falla en el arte de la influencia es dejar que el otro tome protagonismo y se sienta por encima de ti. Puede ser una sesación real o falsa pero ayuda a la influencia, puesto que le despoja de toda protección al creer que es ella la que manda.

– Conocer bien a la persona sobre la que se desea influir, especialmente en el sentido de cuáles son sus principales necesidades. Conocer al otro es esencial, especialmente si se quiere llegar a su corazón, que es en el fondo la clave de toda influencia. Además, si se descubren cuáles son sus necesidades más imperiosas, será más fácil hacerle una oferta que las satisfaga y que por tanto genere confianza. Decir lo que uno quiere oír es una de las claves de la seducción, siempre que suene sincero.

– No pedir las cosas de forma descarada, porque eso puede generar cierta resistencia. Es mejor que la aproximación sea indirecta, a través de un tercero que sí tiene confianza con la persona sobre la que se quiere influir, o si no es posible, desarrollando una cierta relación personal antes de pedir nada. Insinuar las cosas siempre es mejor que pedirlas directamente. El juego de la seducción se basa en dejar caer cosas sin expresarlas por completo buscando que la persona a influir tenga la sensación de que mantiene el control e incluso de que está llevando la iniciativa.

– Cuidar el mensaje. Es muy importante que sea simple, en el sentido de fácil de entender e incluso de realizar. Es importante también evitar términos negativos. Incluir menciones a recuerdos agradables del pasado, si se conocen, también funciona muy bien. Otro truco relacionado con el mensaje radica en añadir toques de secretismo y de escasez. Es decir, generar atracción con algo que solo se puede comprar hoy, por si acaso se acaba, o incluso que está prohibido pero que tú sabes cómo se puede adquirir.

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