Algunas ideas para mejorar la gestión de residuos en Euskadi

El accidente del vertedero de Zaldibar ha generado un cierto debate en torno a la gestión de los residuos, un problema real que ahora se ha agravado e incluso encarecido. Y es una discusión mucho más constructiva que la mera búsqueda de culpables, por lo que vamos a abordarla aportando algunas ideas para mejorar el actual sistema, que evidentemente hace aguas.

  • A corto plazo, hay un evidente problema de oferta y demanda que va a encarecer los vertidos. La única opción de resolverlo sin intervenir el mercado es generando mayor oferta y hay que reconocer que en este capítulo nos van a ayudar nuestros vecinos cántabros y burgaleses, que tienen muchos vertederos y más baratos. Lo que puede hacer el Gobierno Vasco es, mientras encuentra soluciones definitivas, subvencionar el transporte de residuos hasta esas zonas.
  • Que todos los vertederos sean públicos no es garantía de un mejor funcionamiento, porque la realidad ha demostrado por activa y por pasiva que la gestión no es precisamente eficaz cuando queda en manos de la administración. Las instituciones lo que deben hacer es controlar como dios manda (y no mirar para otro lado, que es lo que ha venido sucediendo) y facilitar la actividad privada.
  • Empresarios que pongan en marcha vertederos no faltarían si no fuera porque la apertura de la instalación requiere de toda una serie de autorizaciones administrativas que no son sencillas. La principal barrera de entrada es la licencia municipal, porque es discrecional y parece que nadie quiere un basurero cerca de casa. Esto se resolvería con dinero: los ayuntamientos que acojan vertederos deberían ser especialmente beneficiados por los que tienen empresas que generan residuos. El mercado tiene la virtud de resolver este tipo de problemas, pero solo si dejamos que opere.
  • Una fórmula a analizar sería que la administración haga todas las gestiones que le corresponden con todas las instituciones vinculadas y después abra un concurso público para encontrar un operador del vertedero. Eso sí, se debe exigir al adjudicatario una cierta solvencia técnica. No es normal que cualquier indocumentado (e irresponsable) pueda operar una instalación de este tipo y para abrir una zanja en una calle se exija una experiencia de varios años en construcción.
  • Transparencia. Es evidente que había y hay una enorme opacidad en torno a los vertederos, probablemente incentivada por personas y partidos que se han beneficiado del sistema actual. Y la transparencia total está demostrando ser la mejor herramienta para evitar que la corrupción tenga lugar, así que debemos aprovechar la ocasión para fomentarla. Sin ir más lejos, en Internet deberían haber estado accesibles los resultados completos de las siete inspecciones realizadas en Verter Recycling (y no solo un par de hojas de tres de ellas).

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