Sobre la internacionalitis y la siliconvalitis

Tengo la sensación de que últimamente estamos viviendo un fenómeno que se podría denominar “internacionalitis” o incluso “siliconvalitis”. Veo a muchos emprendedores mirar al lejano Oeste como una especie de meca en la que todo les va a ir de maravilla. Algunos acertarán, pero creo que va a haber grandes decepciones y conviene advertírselo.


Estas son las razones:

– El mercado norteamericano es mucho más grande pero también la competencia es mucho más fuerte y amplia.

– Se van a encontrar con muchos problemas de tipo legal que en España no existen. No me refiero solo a los visados sino también a todo lo que supone facturar en EE.UU. Sin abogado es casi imposible moverse.

– En Silicon Valley nadie les va ayudar. Es cierto que el Icex ha montado una especie de incubadora, pero no hay nada más. En cuanto salgan a la calle, estarán más solos que la una. En España las ayudas son hoy en día muy importantes, tanto fiscales (una parte importante de la inversión en I+D está exenta), como directas (por ejemplo, préstamos de Enisa).

– En EE.UU. no es fácil llegar hasta donde realmente se deciden las cosas. El mito de la mayor accesibilidad de los norteamericanos es más que discutible. Allí también hay muchas mafias impenetrables. Y para ir a uno de esos eventos de networking en los que uno va a poder intercambiar impresiones con los responsables de TechCrunch, probablemente tendrá que pagar una entrada de más de 600 euros.

– En EE.UU. las relaciones de negocios son muy aceleradas y directas. Si no tienes nada interesante, te van a mandar a freír pimientos en 30 segundos. Es muy importante tener una oferta de valor inmediato y saber comunicarla. No existen los preliminares ni las largas comidas y cenas. Esto puede ser duro, muy duro.

– En EE.UU. es muy difícil hacer relaciones públicas sin dinero. Sin ir más lejos, para dar una simple charla en un evento para emprendedores, normalmente hay que pasar por caja. En España es mucho más sencillo hacer ruido. Es cierto que el alcance es incomparable, eso sí.

– Conseguir financiación en EE.UU. es tan o más difícil como en España. Los fondos de capital-riesgo no te van a financiar si no tienes una trayectoria de éxito. Y los business angels tampoco lo van a hacer si no te conocen. Además, hay mucha gente con proyectos compitiendo contigo.

– Si no eres técnico, no tienes casi nada que hacer allí si no cuentas con un respaldo en España. Entre otras cosas, porque para conformar un equipo tendrías que pagar un pastizal (una media de 150.000 dólares anuales por un ingeniero). Por no hablar de lo difícil que va ser convencer a los ingenieros americanos para que se vengan a trabajar con un emprendedor extranjero.

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