La UE confirma que los convenios de Habidite eran ayudas ilegales

habidite-dfbLa UE confirma preliminarmente lo que cualquier persona con criterio se imaginaba: que firmar un convenio con una empresa determinada para regarlarle terrenos, formar a su personal y comprarle una parte importante de la producción es una ayuda pública ilegal. Es decir, que tenía que estar autorizada en Bruselas y que debería haberse abierto a otros posibles postulantes. Este es nuestro análisis, que no difiere del que hemos hecho desde que se firmaron estos convenios.


La sucesión de acontecimientos es ésta:

- José Luis Bilbao o, dicho de otra forma, la institución que él representa, la Diputación de Bizkaia, tenía un especial interés en que Jabyer Fernández pusiera una fábrica en las Encartaciones.

- Jabyer Fernández era un hábil negociador que consiguió engatusar al diputado general de Bizkaia y le convenció de las virtudes de su proyecto, Habidite.

- Con el chollo firmado por José Luis Bilbao, Jabyer Fernández se puso a invertir en tecnología y contrató un amplio equipo de ingenieros y diseñadores.

- La crisis inmobiliaria llegó y a la Diputación le entró miedo. Primero retrasó la entrega de los terrenos y después dio a entender que nunca los tendría listos. Alegó razones tan absurdas como que los dueños no querían vender.

- José Luis Bilbao alegó que Jabyer Fernández no era un “empresario” de verdad y lo comparó con Roldán.

- Apretado por las deudas, Jabyer Fernández trató de mantener sus otras empresas con el “aval” de Habidite, pese a que ni había fábrica ni, por tanto, producción. La Hacienda foral no aceptó el montaje.

- El conflicto entre las dos partes se trasladó a los tribunales. Jabyer Fernández asegura haber realizado importantes inversiones ante la expectativa creada por los convenios y pide una indemnización por incumplimiento de contrato.

- La Diputación se niega y alega que los convenios eran ilegales. La Comisión Europea parece que lo va a confirmar.

Y las preguntas que uno se hace ahora:

- Si la Diputación sabía que los convenios eran ilegales, ¿para qué los firmó? ¿Quizás por si acaso colaba?

- Si Jabyer Fernández no era de fiar, ¿por qué se firmaron los convenios? ¿Quizás porque era conveniente desde un punto de vista de imagen?

- Si la tecnología era tan maravillosa, ¿por qué nadie la utiliza a día de hoy? ¿Quizás se vendió una moto de cuidado?

Y algunas reflexiones:

- Cuando los políticos apoyan a una empresa con tanto descaro, las cosas casi siempre salen mal. Me estoy acordando ahora de la fábrica de Mercedes de Vitoria, que dudo que esté ahí dentro de cinco años, de Ericsson en Zamudio, de Daewoo en Alava o incluso de Babcock.

- La Administración debe favorecer la innovación, pero no a cualquier precio. Comprarle la producción a un empresario le quita todos los incentivos para innovar.

- La Administración tiene una obsesión, ciertamente interesada, con los grandes proyectos que crean muchos puestos de trabajo. Sin embargo, no parecen ser estos los que están tirando de la economía vasca.

- La Diputación se dio cuenta a tiempo de que las cosas no eran lo que aparentaban y de que había metido la pata. Lo que no entiendo es por qué no lo ha querido reconocer públicamente. ¿Tan difícil es admitir en política que uno se ha equivocado? A José Luis Bilbao igual le conviene revisar si le están asesorando bien.

- Cuando la Diputación firmó los convenios con Habidite, medios de comunicación y políticos aplaudieron. Creo que fuimos los únicos que alzamos la voz. ¿Dónde está el espíritu crítico en este país? ¿Es que todo vale para crear empleo?

- La Diputación de Bizkaia está demostrando una especial habilidad para saltarse las normas comunitarias. Si unimos lo de los bonos del ferry al caso Habidite, en Bruselas van a empezar a pensar que somos unos “pillos” de cuidado. A lo mejor deberíamos ser más serios, aunque hay que reconocer que los de la Comisión están en babia y no se enteran ni tan siquiera por los medios.

- Ha sido la crisis la que ha puesto a cada uno en su lugar. Para los que sólo ven males en las etapas de recesión, ésta es una nueva prueba de que tienen muchos aspectos positivos. Las crisis aprietan y sacan lo mejor de cada uno, al mismo tiempo que permiten reestructurar todo aquello que en los momentos buenos nadie se atreve a tocar.

(Actualización 3.11.10) Parece que, en el terreno judicial, este asunto se le está complicando mucho a la Diputación de Bizkaia. Además de la posible ilegalidad de los convenios, parece que en los terrenos que se habían reservado en Alonsotegi para la planta de Habidite tampoco se han hecho bien las cosas y un juzgado ha condenado a la institución foral a restablecerlos a su estado anterior, sin escombros. El coste de esta operación puede superar los 20 millones de euros.

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