Estos días se habla mucho de un informe, desvelado por el Grupo Noticias, que establece una serie de recomendaciones para restructurar el grupo EITB. El estudio es obra de la firma madrileña Tableronde, propiedad de Andrés Armas, que fue el máximo responsable del lobby Impulsa TDT, que como su propio nombre indica promovía la extensión de la Televisión Digital Terrestre (TDT).

¿Qué intereses ha defendido esta organización? Fundamentalmente, los de la industria de antenistas, operadores y radiodifusores. Armas llegó ahí como ex consejero delegado de Ikusi, la firma vasca que, entre otras cosas, fabrica sistemas de recepción de señales de radio y televisión. Ocupó ese puesto entre 1999 y 2006.

La TDT, que se ha vendido como una revolución tecnológica, es en realidad uno más de los fracasos en los que se han metido las administraciones públicas españolas. Ni era necesaria ni tampoco conveniente, en cuanto exigía la renovación de todo el parque de receptores de televisión.

Ha exigido enormes inversiones por parte del Estado, mientras el número de canales apenas ha evolucionado. El que quería ver el Disney o la MTV ya podía hacerlo antes a través del cable o del satélite. A mi juicio, si se hubiera mirado realmente a largo plazo, se habría invertido más en aumentar el ancho de banda de Internet, que es por donde cada día circula más televisión.

Pues bien. Andrés Armas, que es uno de los inspiradores de la implantación de la TDT en España, es quien está definiendo cómo debe ser la EITB del futuro. Lo que se ha filtrado que ha propuesto en un informe de 19 páginas no parece especialmente original: cerrar Radio Vitoria y Miramon o reducir 150 puestos. Son medidas que tomaría cualquier empresa privada, por cierto.

El currículum de Armas demuestra que está plenamente capacitado para realizar un informe sobre la gestión del ente. Eso es indiscutible. Pero creo que EITB necesita otra reforma mucho más seria si quiere sobrevivir más de diez años: la de su filosofía, la del sentido de su existencia. Con las audiencias en el estado actual, solo los canales en euskera están justificados.

EITB está abocada a su auto-destrucción si no la dirige alguien que tenga un proyecto a largo plazo y que se crea lo que está haciendo. Es posible que Surio tenga lo primero, pero carece de lo segundo. Sirva de ilustración esta afirmación que hace en una entrevista en los periódicos de Vocento: “Para replantear seriamente el modelo harían falta nuevas complicidades políticas y creo que ahora no se dan las condiciones”. Dicho de otra forma: él mismo no está de acuerdo con el modelo actual de EITB. Yo en su lugar, habría dimitido hace tiempo.

(Actualización 10.10.11) Se confirma que el informe costó 18.000 euros y que existe otro de Enrique Bustamante, Eduardo García Matilla y Enrique Laucirica que ha supuesto un desembolso de 20.160 euros.

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