¿Zumalakarregi se merecía una calle? Un debate que no debería existir

Esta pasada semana se ha armado una gorda en Bilbao por la propuesta del PP de eliminar los nombres de Zumalakarregi, Sabino Arana y La Pasionaria del callejero local. La iniciativa, retirada poco después por órdenes de la dirección del partido, obedecía a una especie de revancha por la supresión hace pocos días de Alfonso Churruca de las placas de un muelle de la capital vizcaína. Es un debate muy poco práctico.


Mantener solo los nombres de aquellas personas que simpatizaban con el o los partidos en el poder nos va a llevar a estar cambiándolos cada cierto número de años. Cuando mandaban los franquistas se nos llenó el callejero de generales y militares leales a la dictadura y ahora sucede exactamente lo contrario. Como no sabemos quién va a gobernar pasado mañana, es mucho más práctico alejarse de la política y buscar otro tipo de criterios.

Una posibilidad es utilizar números, como se hizo en Nueva York. El problema es que son mucho más difíciles de recordar (la mayor parte de los seres humanos memorizamos mejor nombres de personas que cifras), ofrecen mayor confusión (se mezclan el nombre y el número de calle) y no permiten aprovechar la oportunidad para reconocer a personajes de la historia local.

La relevancia en la ciudad y la significación de sus acciones a nivel local son dos variables que hoy se pueden calcular con bastante precisión utilizando fundamentalmente herramientas digitales. Además, se necesitan compromisos políticos para mantener la vigencia de las decisiones tomadas de esta manera, que eviten esos cambios constantes que sufren especialmente los habitantes de esas calles y avenidas.

Vamos a poner varios ejemplos:
– Zumalakarregi. Es cierto que era un militar carlista, pero su significación en la ciudad, tras el sitio correspondiente, tiene una enorme importancia histórica. Tiene 215.000 páginas indexadas en Google y unas 1.900 búsquedas medias mensuales.

– Alfonso Churruca. Es cierto que fue diputado en las Cortes franquistas, pero eso no debería hacernos olvidar que el abuelo de Emilio y Santiago Ybarra, principales accionistas de Vocento, fue uno de los grandes empresarios de Bizkaia y principal impulsor del Canal de Deusto, precisamente donde estaba el muelle que lleva su nombre. Apenas tiene 7.000 páginas indexadas en Google y muy pocas búsquedas mensuales.

– Sabino Arana. Sus tesis políticas de la época pueden sonar hoy racistas, pero su trascendencia histórica es indudable y ahí está el partido que fundó, el PNV, para atestiguarlo. Tiene más de 400.000 páginas indexadas en Google y se realizan 4.400 búsquedas mensuales.

– La Pasionaria. Esta vizcaína tiene un pasado militar y político y una trascendencia histórica indudable, a lo que hay que añadir el hecho de que sea mujer. Google tiene 400.000 resultados sobre ella y registra más de 10.000 búsquedas mensuales. Un matiz: incluye las búsquedas de la oruga de los pinos.

En Google Trends queda claro que La Pasionaria es la que tiene la marca más consolidada y Alfonso Churruca la menos:

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