El timo del gigoló, el grupo Segalerva y la multimillonaria factura de teléfono de una familia de Aranzazu

Recientemente se ha emitido la primera sentencia de un presunto afectado vasco por «el timo del gigoló». Según el relato de hechos probados, un vecino de Aranzazu tuvo conocimiento en un chat de Terra de una oferta de trabajo como «acompañante de señoras» a razón de 350 euros por hora, aunque para poder acceder a ella tenía que llamar a un teléfono de pago con numeración 803.


El presunto estafado realizó un número elevado de llamada en las que se le animaba a seguir usando el teléfono para obtener los códigos que le permitirían obtener el empleo al que aspiraba. Pero nunca lo consiguió. Lo que sí llegaron fueron varias facturas de móvil de diversos operadores hasta un total de unos 63.000 euros, la mayor parte de las cuales no han sido abonadas.

El hecho de que no se pagaran las llamadas y el proveedor del servicio no obtuviera la correspondiente remuneración, junto con lo evidente del fraude, lleva finalmente al juez a descartar la existencia de estafa. El acusado es la administradora única de una sociedad que la sentencia denomina Grupo Stilo Line, que gestiona legalmente líneas telefónicas eróticas y de tarot.

No existe ninguna empresa en España con ese nombre, aunque su dirección y actividad parece coincidir con la de Directo en Voz, firma administrada por Paula Segalerva González. Ella es precisamente hermana del malagueño Juan Luis Segalerva, propietario de varias sociedades que se dedicaron al negocio de los teléfonos «de valor añadido», como Habla con Grey, Acuario 2010 u Ocio Call 2011. El «grupo Segalerva» aparece, además, mencionado en la sentencia vasca.

En varias webs le relacionan precisamente con el «timo del Gigoló». Y en una noticia de 2016 del Diario Sur en la que se hace referencia al desmantelamiento de un entramado societario dedicado precisamente a esta estafa se menciona a «dos hermanos» como supuesta «cúpula de la organización». «Las empresas que habrían manejado se dedicaban a explotar líneas eróticas o del tarot, una actividad a priori legal. Sin embargo, la policía averiguó, siguiendo el rastro de las denuncias, que algunas de las teleoperadoras también tenían la misión de, supuestamente, captar víctimas para el timo del gigoló», añade la información.

El problema del caso vasco es que el afectado, más allá de traer un perito para demostrar su «capacidad adaptativa menor» y la de su familia, no hizo un gran esfuerzo para demostrar el fraude. Los teleoperadores de la empresa demandada, como era de esperar, negaron haber ofertado jamás un puesto de trabajo y el denunciante no trajo prueba alguna de que hubiera sucedido lo contrario. De ahí que la sentencia sea absolutoria, aunque recurrible.

El acusado, sin embargo, aportó varias sentencias absolutorias de diversos juzgados españoles. Pero también hay al menos una, fallada en enero de 2018 por la Audiencia de La Rioja, que condena por estafa a la administradora de «Directo en Voz», Paula Segalerva, a nueve meses de cárcel. Los jueces entienden que se produjo un engaño al forzar al denunciante a llamar reiteradamente (se gastó más de 10.000 euros) a un número de teléfono para acceder a un puesto de gigoló.

Segalerva es también uno de los principales propietarios de bienes inmuebles de España, hecho que se hizo público al relacionarse su nombre con la compra del Café Berlín de Madrid. Supuestamente, este empresario representa, mediante la sociedad Reveals Inversiones, los intereses en España de un grupo de inversores indios, la familia Mohinani.

Curiosamente los dos hermanos Segalerva comparten algo más que la administración de compañías dedicadas a la gestión de teléfonos eróticos y de tarot. Tanto Juan Luis como Paula aparecen en sendas noticias sobre agresiones y acoso a sus hijos por parte de sus compañeros en dos centros escolares distintos de la provincia de Málaga.

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