Científicos de datos: ¿fantasmas o profesionales de verdad?

Cada vez veo más perfiles de Linkedin con el título «científico de datos» o con el algo más modesto «analista de datos». Muchos de ellos creo que son «fantasmas» que se cambian su profesión hacia aquello que está más de moda en cada momento. Pero también los empieza a haber de verdad.


Para empezar, hay que decir que la mayor parte de los programadores que trabajan con big data no se pueden calificar como «científicos de datos». Su trabajo es el desarrollo, generalmente a partir de herramientas de software libre ya elaboradas que se pueden configurar para uno u otro objetivo.

El científico de datos podría ser el analista que toma la decisión de qué información conviene recolectar y de qué manera se puede combinar para obtener conclusiones de valor. Unos mínimos conocimientos de matemáticas, curiosamente algo no tan habitual entre los programadores, son indispensables.

El otro ingrediente fundamental es el dominio del negocio. No se puede hacer ciencia de datos sin conocer la actividad que desarrolla una compañía y el valor que añade en sus procesos, especialmente en todo lo que tiene que ver con el marketing. Y esto ya es mucho más difícil de encontrar entre programadores.

¿Son por tanto necesarios los conocimientos de desarrollo entre los científicos de datos? Sí, pero no son la parte más importante. Son necesarios, eso sí, para determinar qué herramientas pueden ser las más útiles tanto para extraer los datos no estructurados como para elegir cómo analizarlos masivamente, que es donde mejor papel juegan los ordenadores.

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