biscaytikMientras el diputado general de Gipuzkoa pone en marcha un brillante proceso de participación ciudadana que mezcla Internet con el mundo real, su homólogo en Bizkaia se aferra a un estilo escasamente participativo. Si la plataforma guipuzcoana se llama “Zure Herrian“, la vizcaína bien podría denominarse “nahi dudan bezala” (como a mí me da la gana).

Escribo esto tras examinar con detenimiento la carta que ha remitido el diputado general José Luis Bilbao a mi amigo Sergio Monge, interesado en conocer los entresijos de Biscaytik. Monge, bloguero incansable y profesor universitario, hizo lo que la Administración espera de sus ciudadanos: que sean activos y se interesen por el bien común. Se molestó en escribir, imprimir y desplazarse hasta el registro de la Diputación. La respuesta que le han dado es, sin embargo, deprimente.

Basta comparar las preguntas que hace Monge con las respuestas del diputado para darse cuenta de que no se han tomado ni el más mínimo interés en atender a sus cuestiones. “Estoy pensando en convertir su análisis en un ejercicio de mi asignatura Persuasión Publicitaria, ya que me parece un ejemplo perfecto de lenguaje de político. Buenas palabras destinadas a causar una impresión favorable sin decir prácticamente nada”, les responde Monge. “Sólo te dan recursos para que no digas que no te han contestado”, añade Maren Iturburu en los comentarios.

No puedo entender este desprecio hacia los ciudadanos. El proyecto Biscaytik no es la panacea que nos venden. De eso no cabe duda. Pero los que nos oponemos a él podríamos llegar a entenderlo si se nos explicaran con calma sus puntos positivos y, sobre todo, se rebatieran los argumentos en su contra. De ahí mi profunda decepción no sólo con la actuación sino sobre todo con la actitud de la Diputación.

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