¿Y si universalizamos la RGI?

Tras varios años calentando motores con todo tipo de noticias sobre fraudes, este año se ha empezado a hablar en serio de la necesidad de reformar la RGI (Renta de Garantía de Ingresos). Se ha propuesto restringirla a una renta por domicilio y cada día se vigila más el fraude. Pero yo propongo ampliarla, universalizarla, para que todo ciudadano tenga un sueldo de este tipo independientemente de sus ingresos.


La principal ventaja de esta renta básica sería la libertad que daría a cada persona para elegir el tipo de vida que quiere llevar. Hoy en día el trabajo, como medio de subsistencia, determina el futuro de la gran mayoría de ciudadanos, impidiendo otras alternativas como emprender, dedicarse al arte o simplemente realizar labores por el bien común, como cuidar a nuestros mayores o niños.

Con un sueldo universal, este tipo de decisiones serían más fáciles de tomar. Por si fuera poco, la renta básica universal eliminaría de raíz el problema social que va a generar la creciente sustitución de máquinas por personas, un fenómeno imparable que va a tener consecuencias evidentes en los niveles de desempleo.

En el lado malo, es cierto que hay un riesgo evidente de que muchas personas simplemente elijan no hacer nada. Es decir, que se promueva la vagancia. Creo que sería inevitable, pero que se puede compensar con la obligación de realizar ciertos trabajos para la comunidad a cambio de recibir ese salario.

Una ventaja ulterior es que eliminaría el fraude casi por completo y simplificaría las gestiones. Ya no haría falta tanta gente verificando si una persona cumple las condiciones o no y mucho menos asegurándose de que no está engañando al sistema. Todo sería mucho más simple.

Ahora bien, ¿hay dinero para pagar a todo el mundo dicha renta? Lo primero que hay que hacer es calcular la cantidad. Actualmente, la RGI la cobran unos 60.000 vascos que perciben un mínimo de 650 euros al mes más unos 250 euros de ayuda vivienda, aunque casi la mitad la reciben como complemento de otros ingresos inferiores al salario mínimo.

Esto nos cuesta unos 400 millones de euros al año, sin contar los gastos administrativos, lo que supone unos 555 euros por persona y mes. Pongamos que esa es la cifra que se va a pagar a cada ciudadano. En Euskadi hay unos 2,2 millones de habitantes, por lo que el importe total se elevaría a 14.652 millones de euros.

¿Nos llega? Hay que tener en cuenta que el presupuesto anual del Gobierno Vasco (obviamos para esto a las diputaciones forales) es de 11.059 millones de euros. Y aunque habría que quitar de los receptores a todos los que ya cobran pensiones contributivas (el gasto total en España es de 139.247 millones de euros para este año, de los cuales un 6% debería ir destinado a Euskadi; es decir, 8.354 millones de euros), no hay dinero a priori para pagar semejante partida.

Está claro que la renta básica universal no se puede implementar de golpe y que, si se estima que es positiva, sería necesario aplicarla paulatinamente para ir poco a poco obteniendo los recursos necesarios. Y mantener una RGI que sirve para paliar situaciones temporales de necesidad, pero que genera ciertas injusticias, sigue siendo una de las formas de hacerlo.

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