Dentro de la colección de innovadores vascos hay que incluir también a Valentín Gorbeña, el ingeniero que otorgaba racionalidad comercial a los inventos de Leonardo Torres Quevedo. Este bilbaíno fue educado desde niño en París y es especialmente conocido por dos obras en las que su participación fue esencial: Neguri y el funicular de las cataratas del Niágara.

Gorbeña nació en 1855 y estudió ingeniería de caminos en Madrid, donde coincidió con Torres Quevedo, al que al parecer ya había conocido en Francia. Su gran pasión fueron, desde el principio, los trenes, que entonces ya estaban muy desarrollados en Francia y se estaban extendiendo por España, precisamente con capital galo.

Gorbeña se encargó de proyectar muchoas ferrocarriles. Entre otros, los del Cadagua y Bilbao-Santander, actualmente gestionados por Feve, el que une Bilbao y Plentzia, que hoy forma parte de la línea 1 del metro, y el Vasco-Asturiano entre el puerto de Pravia y las cuencas hulleras. Según cuenta Alfonso Carlos Sáiz Valdivielso en la revista de Bilbao, junto con el arquitecto Severino Achúcarro, proyectó la estación de La Concordia, que sigue siendo a día de hoy la que emplean los trenes de vía estrecha en la capital vizcaína.

Consolidados los ferrocarriles, Gorbeña se adentra en el negocio de los funiculares. Para ello, constituye, en 1907 junto con dos grandes innovadores, Pedro Chalbaud y Leonardo Torres Quevedo, la sociedad Estudios y Obras de Ingeniería. Su primer trabajo es el funicular que une Donostia con el Monte Ulía, de 280 metros de longitud y que tuvo un enorme éxito.

Después, en 1916, construye otro similar para comunicar las dos márgenes de las cataratas del Niágara, entre EE.UU. y Canadá. Esta obra, que todavía funciona a día de hoy y es una auténtica demostración de la capacidad de la ingeniería vasca, costó más de 100.000 dólares de los de entonces, financiados por algunas de las principales fortunas de la Euskadi de aquellos días: José Orbegozo, Enrique Aresti, Horacio Echevarrieta y las familias Ybarra, Zubiria, Echevarria, Icaza, Lezama-Leguizamón u Olabarri.

El talento de Gorbeña no se queda ahí. Financió las pruebas del “telekino”, el que probablemente fue el primer mando a distancia de la historia, aunque no se llegó a comercializar. También participó en las obras del Puerto de Bilbao, en sustitución de Evaristo Churruca. Pero por lo que serguramente haya pasado a la historia es por su participación en la creación de Neguri, junto con Enrique Aresti y José Amann. No hay que olvidar que Neguri es probablemente la promoción inmobiliaria más exitosa de la historia de España.

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