arriortuaJosé Ignacio López de Arriortua, “Superlópez”, sigue siendo un mito. Sus proyectos se atragantaron por la demanda de General Motors por violación de la propiedad industrial y, en Euskadi, por el gravísimo accidente que sufrió en Burgos. Sabíamos de sus problemas judiciales en EE.UU. pero no teníamos conocimiento de los que había padecido en los tribunales de Bilbao. Hasta que hoy Gara ha levantado la liebre.

Resulta que su famoso proyecto de fábrica de coches estaba construido de tal manera que una empresa en la que él era socio mayoritario, ATC Coaching, realizaba toda la labor de consultoría. Y cobraría por ello, claro está. Todo funcionó aparentemente bien hasta el famoso accidente de tráfico, que dejó a Arriortua semi-inválido.

“El 9 de enero de 1998 se produjo un accidente de circulación, en el que resultó gravemente lesionado, causándole, entre otros múltiples daños, traumatismo cráneo encefálico con hemorragia subaracnoidea y recibiendo, además de otros tratamientos, el del Servicio de Neurocirugía”. Así lo explica una de las sentencias judiciales de los pleitos que abrió contra sus antiguos socios en ATC Coaching.

Arriortúa quedó fuera de juego durante casi dos años. Y mientras tanto, los negocios que había puesto en marcha, fundamentalmente con José Antonio Torrealday, el dueño de ATC Torrealday, siguieron funcionando. Aunque no en su beneficio. Al parecer, la empresa que promovía la planta de coches de Amorebieta, MSX Engineering Ibérica, controlada por Gestamp y Cie Automotive, pagó los servicios prestados hasta entonces por ATC Coaching.

Pero, y esto es lo realmente sorprendente, no se los abonó a esta empresa sino a otra, Centro de Cálculo Gernika, controlada por José Antonio Torrealday, que en ATC Coaching era socio minoritario. Una de las sentencias habla de un importe total de 20 millones de pesetas y menciona los “recelos” que al juez le produce “el hecho de que las tres operaciones de cobro tuvieran lugar dentro del periodo de convalecencia” de Arriortua.

Sea como fuere, éste es sólo uno de los pleitos abiertos por Superlópez contra sus antiguos socios. Los más graves están relacionados con Autopremium, el que fuera principal concesionario de Audi en Bizkaia. Obviamente, teniendo en cuenta que Arriortúa había trabajado para Volkswagen, la firma propietaria de Audi, es lógico que tuviera muchos puntos para llevarse la concesión de venta.

Sin embargo, Torrealday consiguió una vez más darle esquinazo durante su convalecencia. Gara asegura que Arriortúa “fue engañado” y que el proyecto inicial era que Autopremium tuviera tres socios a partes iguales: Superlópez, Torrealday y Javier Mandaluniz. La aportación de Arriortúa, que ascendía a un total de 26 millones de pesetas, se transformó por sorpresa en un dinero para comprar una finca en Forua.

Así que el tema llegó a los tribunales, que sentenciaron a favor de Superlópez. Y la cosa no quedó ahí, ya que Arriortúa (o su mujer) siguió pleiteando para obtener acceso a la contabilidad de la empresa, ante la sospecha de que también le estaban engañando con los beneficios que obtenía Autopremium. Finalmente, según Gara, Torrealday decidió descapitalizar esta compañía y crear una nueva, Alzaga, con la misma finalidad: vender coches de Audi en Bizkaia. En esta firma figura como administradora única Paula Torrealday.

Foto: Habe.org

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