Sólo 9 de los 33 alcaldes de municipios vascos de más de 15.000 habitantes, el 27%, responden a los e-mails que les envían sus vecinos, de acuerdo con una prueba realizada por @Euskadi en los últimos meses. Cuando el mensaje se envía en euskera, el resultado es todavía más lamentable, ya que sólo 5 contestaron, lo que supone un tímido 15%.

Un supuesto vecino de estos municipios mandó en setiembre un e-mail a las cuentas que figuran en los respectivos webs oficiales con el fin de conocer la dirección del alcalde. Los ayuntamientos elegidos fueron los de Bilbao, Vitoria-Gasteiz, Pamplona, Donostia, Barakaldo, Getxo, Basauri, Portugalete, Irun, Amorebieta, Baiona, Barañain, Bergara, Bermeo, Biarritz, Burlada, Durango, Eibar, Erandio, Ermua, Galdakao, Gernika, Hernani, Hondarribia, Lasarte-Oria, Leioa, Llodio-Laudio, Arrasate-Mondragón, Pasaia, Renteria, Sestao, Tolosa, Tudela y Zarautz.

No disponían entonces de web oficial Erandio, Leioa y Ermua, aunque se pudo conseguir un e-mail de Leioa por otra vía. En el caso de Irun, Biarritz y Baioa, los mensajes se enviaron a través de un formulario y en el de Llodio-Laudio la dirección no funcionaba. Todos los webs están redactados tanto en castellano como en euskera, salvo los de Tudela, Baiona y Biarritz. Estos dos últimos sólo incluyen sus contenidos en francés e inglés.

Una vez obtenidas las direcciones de algunos alcaldes, el supuesto vecino remitió un e-mail en euskera y otro en castellano en el que se quejaba por el estado del mobiliario urbano y el excesivo retraso en la limpieza de las pintadas callejeras. Tres meses después, sólo se ha obtenido respuesta de los máximos mandatarios de Vitoria-Gasteiz, Bergara, Bermeo, Getxo, Hernani, Irun, Leioa, Tudela y Zarautz.

Los alcaldes de Vitoria-Gasteiz, Bergara, Hernani y Tudela no contestaron al mensaje redactado en euskera, mientras que en Bermeo lo hicieron en vascuence en ambos casos. Curiosamente, en el caso de Getxo, la respuesta en castellano iba dirigida a otra persona, que se quejaba por el “estacionamiento sobre la acera de la calle Martikoena”.

Los hechos destacables no se quedan ahí. Los que más tardaron en responder fueron los de Renteria, que se demoraron nada más y nada menos que mes y medio. La mayor parte de los mensajes ni siquiera los firma el alcalde, sino que esta labor suele corresponder al área de Comunicación (Getxo), a l@s secretari@s del máximo mandatario (Zarautz) o a personajes anónimos como un tal “Bittor” (Bermeo) que, además, se permite el lujo de pedir el DNI al vecino quejoso.

Pero el más simpático de todos es el webmaster del Ayuntamiento de Tudela que sugiere al remitente del e-mail que se acerque al edificio consistorial, ya que “nada más entrar a la izquierda y decir exactamente lo mismo, le facilitarán lo que necesite y solucionarán su queja”. Otras respuestas curiosas provienen de Vitoria-Gasteiz y Hernani, que proponen al vecino molesto una entrevista personal o su participación “en las comisiones de servicios y en la elaboración del presupuesto”.

El alcalde de Leioa se excusa con un “creo un tanto exagerados sus comentarios” y en Irun, con diferencia los más telemáticos, recomiendan utilizar el web para notificar una incidencia en cualquier elemento del mobiliario urbano. “Enviaremos un aviso al servicio de mantenimiento para que se repare en el menor tiempo posible”, añaden.

El País hizo recientemente un estudio de este tipo a nivel estatal en el que se mostraba que el 63% de los e-mails no son jamás contestados y un 45% de que la respuesta sea: “Remitimos su correo al departamento correspondiente”.