Al consejero de Transportes Iñaki Arriola le gustan los trenes. Y los sueños. Solo así puede entenderse el elevado volumen de proyectos ferroviarios que su departamento está poniendo sobre la mesa en los últimos tiempos. Hacerlos todos realidad es prácticamente imposible. No hay dinero. Es muy positivo planificar el futuro, pero no sé si lo es tanto estar todo el día haciendo promesas que se sabe que no se van a poder cumplir.

Veamos cuáles son estos proyectos:

- Conectar la estación de Euskotren de Atxuri, en Bilbao, con la de Renfe de Abando. Para ello hace falta construir un túnel de tres kilómetros que costará 82 millones de euros. No sé si tiene mucho sentido, teniendo en cuenta que la apuesta ha sido por la Y vasca y no tanto por el viejo ferrocarril que une Bizkaia y Gipuzkoa. ¿Tiene sentido que haya zonas como Durango que cuentan paralelamente con autobuses y trenes? ¿No tendría más sentido tener una buena línea de autobús y olvidarse del tren? O viceversa.

- El nuevo metro de Donostialdea. Este proyecto sí creo que tiene mucho sentido, porque parte de una infraestructura ya existente (el Topo) y la mejora sustancialmente para acercar el tren hasta el centro de Donostia y a barrios en los que hasta ahora no paraba. Eso sí, cuando se ponga en marcha este metro, lo lógico sería eliminar una parte importante de los autobuses urbanos.

- La línea 3 del metro de Bilbao entre Etxebarri y Matiko es un proyecto ya muy avanzado y que también aprovecha una infraestructura ya existente. Eso sí, para mí se queda muy corto y va a desestabilizar las cuentas del metro de Bilbao. Sus frecuencias no deberían ser muy elevadas (se habla de 5 minutos, que me parece excesivos) y debería mantener una contabilidad separada para asegurarnos de que tiene sentido.

- La línea 4 del metro de Bilbao entre Deusto y Rekalde es un proyecto que solo está en los planos y que, a mi juicio, no tiene ningún sentido. De hecho, este trayecto ya lo cubre el tranvía. Lo que habría que hacer es reforzar los horarios de Euskotran, que actualmente son escasos (cada 10 minutos). Esta línea solo tiene sentido si se une a la anterior (la 3) para hacer una única que tenga una cierta longitud. Y no olvidemos que la inversión requerida supera los 300 millones de euros.

- La línea 5 del metro de Bilbao entre Basauri y Galdakao es otro proyecto imposible. No hay dinero para ponerlo en marcha y la población de Galdakao no justifica semejante inversión. Sería suficiente con hacer un simple tranvía.

- El tren entre Bilbao y el aeropuerto de Loiu. Este sí es un proyecto necesario, pero requiere que previamente las instituciones vascas se pongan de acuerdo en qué aeropuerto quieren promocionar. Si es el de Bilbao, lo lógico sería tener buenas conexiones entre la estación del tren de alta velocidad y el aeropuerto. Pero mientras no se resuelva la primera duda, la solución temporal pasa por reforzar el servicio de autobuses.

- El tranvía entre la Universidad del País Vasco y Leioa. Este proyecto me da repelús, aunque al menos es relativamente barato (por debajo de los 50 millones de euros). Lo que se debería haber planteado previamente es si tiene sentido reforzar una universidad tan alejada de las principales rutas de transporte. Es lo mismo que pienso sobre el Parque Tecnológico de Zamudio. De todas formas, tiene sentido tener una línea de tranvía que una las dos márgenes de la ría, entre Barakaldo y Leioa.

- Tranvía de Barakaldo. Ya he comentado antes que este proyecto tiene sentido si es una línea larga que une las dos márgenes del Nervión. En caso contrario, parece más bien una forma de echar un capote al Ayuntamiento de Barakaldo.

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