gora_etaYa era hora de que alguien pusiera un poco de orden durante las fiestas patronales, que parecen dar barra libre a todo tipo de apologías y enaltecimientos. Por eso me cuesta entender que a algunos partidos estén en contra de que la Ertzaintza retire fotos de presos de las txosnas y de otros espacios públicos.

Obviamente, las víctimas se sentían fuera de lugar en muchos sitios. Yo también. Daba la impresión de que en determinadas “tabernas” se podía hacer cualquier cosa, como si fueran lugares al margen de la ley. Y esto no es de recibo. Mal por los que no han puesto los medios para evitarlo anteriormente y bien por los que lo están haciendo ahora.

Por cierto, la práctica de borrar pintadas y goras a ETA no la ha inventado el PSE. El primero que la aplicó a rajatabla fue José Alberto Pradera en sus tiempos de presidente de EuskoTren. Para evitar el paisaje proetarra que debían contemplar los pasajeros en las estaciones, contrató brigadas de pintores que rápidamente quitaban cualquier rastro a las pocas horas de que se hubiera producido. Al final, los grafiteros se aburrieron.

Se trataba de una aplicación práctica del principio conocido como “Arreglar las ventanas rotas“, teorizado por Kelling y Coles. Viene a decir que conviene reparar pequeños problemas para evitar otros mayores. Quien lo aplicó a rajatabla fue el ex alcalde de Nueva York en los años noventa Rudy Giuliani que puso en marcha lo que se conoció como “tolerancia cero” con los pequeños delitos. Lo cierto es que consiguió rebajar la delincuencia en la ciudad norteamericana de manera espectacular.

Lo mismo va a ocurrir ahora. A base de intervenciones policiales y de multas, los que se sienten realizados colocando fotos de etarras se acabarán aburriendo y cederán. Es ley de vida. De todas formas, una medida más radical, como la clausura de “txosnas irrespetuosas”, también debería ser valorada.

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