¿Se puede crear empleo con la Industria 4.0?

Los sindicatos andan revueltos porque creen que la Industria 4.0 destruye empleo. De ahí que el diputado de Promoción Económica de Bizkaia, Imanol de Pradales, destacara esta semana que el programa “Fábrica del Futuro” había generado 20 nuevos puestos en las tres empresas de fundición en las que se ha aplicado. Pero aunque la Industria 4.0 destruyera empleo, que es muy probable que lo haga, lo cierto es que no hay alternativa.


El incremento de 20 trabajadores en Betsaide, Industrias Garbi y Fuchosa es probable que tenga más que ver con el crecimiento económico de los últimos años (Betsaide habló de un aumento del 17% en lo que vamos de año) y la ampliación de actividades que con la modernización de sus plantas. De hecho, los responsables de las tres compañías reconocieron que, con la introducción de sensores y de analítica de datos, estaban consiguiendo una reducción de costes, que también redunda en que haya menos personas pendientes de la producción.

Evidentemente, la automatización permite reducir empleo de baja cualificación. ¿Se incrementa al mismo tiempo el de alta cualificación que aporta un valor añadido más intangible? Sí, porque es preciso incorporar personas con conocimientos de estadística, como reconoció el responsable de Fuchosa. Pero es evidente que no se generan tantos puestos como se destruyen. La fábrica del futuro tendrá menos personal.

¿Y qué hacemos ante esta realidad? ELA parece querer que se frene la Industria 4.0, en una clara réplica del ludismo de principios del siglo XX, que llevó a muchos obreros a destruir máquinas para evitar la amenaza del paro. Pero es evidente que esta fórmula tan solo retrasaría una crisis que a la larga sería mucho peor.

Al igual que sucedió con la España franquista, la autarquía evita que la innovación destruya empleo, pero al final genera un problema mucho más radical y difícil de resolver. Así, la crisis de los setenta y los ochenta generó en Euskadi unos niveles de desempleo que no tuvieron parangón en el mundo entero, precisamente por la tecnologización de la industria.

No hay alternativa. La Industria 4.0 es una necesidad si queremos tener empresas dentro de algunos años. La alternativa sería su rápida obsolescencia e imposibilidad para competir en un mundo que demanda costes cada vez más reducidos, máxima calidad y entregas rápidas.

Programas como la fábrica del futuro tan solo aceleran algo que las empresas “ayudadas” tendrían que hacer tarde o temprano. En el caso de Betsaide, Garbi y Fuchosa, se trata fundamentalmente de sensorizar todo el proceso de producción para conocer en tiempo real qué está sucediendo en los talleres. Una de sus principales aplicaciones es mejorar la calidad de los materiales y eliminar defectos.

Y esto genera ventajas de todo tipo. Una de las más llamativas es la supresión de personal en la zona de roturas, que es una de las más peligrosas de todas las fábricas. Esto supone que, al mismo tiempo que se reducen los costes directos, se eliminan los indirectos en forma de prevención de riesgos.

La fábrica del futuro ha sido un proyecto piloto, en el que ha colaborado el centro tecnológico Azterlan, que debería servir como modelo para empresas de otros sectores. De hecho, durante la presentación de las conclusiones se mencionó, como probable próximo objetivo, a la industria del aluminio, relativamente importante en Bizkaia.

Otras ventajas del proyecto:
– Diseño y desarrollo de los sistemas de captura de datos en los distintos procesos productivos (arenería, moldeo, horno, cuchara, colada)
– Sistemas de visualización y validación de los datos productivos en tiempo real
– Estudios probabilísticos mediante algoritmos de inteligencia artificial sobre los datos de producción.
– Sistema de posicionamiento interno para garantizar la seguridad en zonas de alto riesgo.
– Sistema de detección e identificación de cajas (fundición horizontal) mediante visión artificial.
– Sistema de medición inalámbrica para la calibración de las máquinas de moldeo verticales.

Sobre el proyecto:

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